Instrucciones para vivir en México – Jorge Ibargüengoitia

Es el turno de hablar de un libro de uno de mis autores predilectos: Jorge Ibargüengoitia. Si no han oído de él, era un escritor mexicano, nacido en la ciudad de Guanajuato en 1928, quien falleció abruptamente en un municipio de la comunidad de Madrid en un accidente aéreo de la aerolínea Avianca en el trayecto de París al aeropuerto de Madrid. Sus novelas y cuentos cuentan siempre con un elemento crítico pero a la vez sarcástico, quizás para hacer más ligera la realidad que se escondía en sus historias ficticias.

Instrucciones para Vivir en México es un libro diferente, al ser, no una novela ni cuento, sino un resumen de los artículos que Ibargüengoitia escribió para el periódico Excélsior entre los años 1969 y 1976. En esta selección, trata diversos temas, desde las penurias que debe pasar un estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de México para presentar su examen profesional o para obtener su título, pasando por las anécdotas del día de las madres y las reacciones de su mamá frente a los regalos que le hacía en la escuela, hasta llegar a criticar al propio sistema político mexicano, sin distinción partidista alguna.

Este libro no sólo es diferente, sino muy sencillo de leer. Con sus palabras, Ibargüengoitia logra transportarnos al México de esos años, llevándonos de un lugar a otro y facilitándonos el poder imaginar estar ahí, junto a él, mientras tomaba clases con el maestro que apenas lograba escuchar y al que nadie ponía atención, o en el turno siguiente de la fila que tenía que hacer en la oficina de correos para recoger un paquete que ellos extraviaron, el cuál apareció en otra sede distinta, y por el que el autor tuvo que pagar varios meses de almacenaje.

jorge_i

En muchos de sus pasajes, no sabemos si llorar ante la desesperante realidad de nuestro país o si reír gracias al sarcasmo que nos ayuda a ver las cosas de manera ligera, pero con la resignación de saber que, posiblemente, nosotros seremos víctimas de lo mismo en un futuro no muy distante. Es de todos los aficionados de las obras de Ibargüengoitia que siempre las cargaba con un sentido político-académico, disfrazando los nombres reales con los personajes de sus libros, de los que uno no sabe si, al final, siguen siendo ficción o biográficos de alguien en particular.

Lo curioso de esta obra es que los relatos y escenas siguen tan vivas como cuando el autor las redactó como parte de su colaboración en el diario Excélsior, lo cual nos habla de lo cíclica que es la historia de México o, peor aún, de lo poco que han cambiado los procesos, las instituciones y, aun más, los mexicanos. Esto nos habla de una necesidad de evolucionar, de hacer las cosas diferentes, aunque pareciera que estamos destinados a seguir igual al ser una sociedad predominantemente apegada a nuestras tradiciones, por muy antiguas y arcaicas que parezcan.

Por último, nos permite conocer un poco más sobre el autor: que ingresó a la Facultad de Ingeniería de la UNAM, para salirse a la mitad de la carrera –decisión que fue duramente criticada por las mujeres con quienes vivía en casa y quienes la lamentaron, dice el propio Ibargüengoitia, 15 años más- e ingresar a la de Filosofía y Letras, en búsqueda de su sueño de ser escritor de obras de teatro. O que vivió en el barrio de Coyoacán, en la Ciudad de México, cerca de la calle Francisco Sosa, por la cual uno puede transitar mientras visualiza al pie de las escaleras de alguna de sus casas a Jorge Ibargüengoitia, mientras espera al cartero para que le entregue un encargo.

Este es un libro obligatorio para cualquier curioso de la vida citadina y de México a través de los años. En general, cualquier obra de este autor es altamente recomendable, pero ésta en particular, si no son aficionados de las novelas, puede hacerles cambiar de opinión y, seguramente, los divertirá con el paso de las hojas.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Jorge O Rovelo dice:

    Te felicito, como siempre interpretando el romanticismo muy acertado de la época en que vivió Jorge Ibargüengoitia y si el viviera se daría cuenta que a pesar de la “modernidad” de nuestra sociedad no hemos avanzado y el a lo mejor estaría haciendo muchos corajes o a lo mejor en estos momentos esta revolcandose en su tumba

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s