El fenómeno de las “Selfies”

No sé qué pasa en este mundo, que en días recientes a la gente le ha dado por subir fotos de las llamadas “selfies”, en las que la persona se autorretrata –por lo general con la cámara de su teléfono celular- para postear dicha imagen en alguna de sus múltiples cuentas de redes sociales, llámese Facebook, twitter o Instagram. Antes el fenómeno era subir lo que la gente estaba por comer (gracias a dios esa moda va en decadencia), para pasar, ahora, a la etapa de subir el autorretrato de cada uno para no sé qué endemoniada razón.

Según el diccionario de la Real Academia Española, la palabra narcisismo deriva de “narciso”, que tiene el siguiente significado:

Narciso. – Hombre que cuida demasiado de su adorno y compostura, o se precia de galán y hermoso, como enamorado de sí mismo. Narcisismo, por su parte, es una “excesiva complacencia en la consideración de las propias facultades u obras”.

selfie per hourEn términos terrícolas, narciso es la persona que está obsesivamente enamorada de sí mismo. Al parecer, la sociedad en la que nos tocó vivir está pasando por una etapa de excesivo auto-enamoramiento: a la gente le preocupa más su imagen que los valores bajo los que rige su vida. Hoy en día mujeres –e incluso hombres- gastan carretadas de dinero en maquillaje, tratamientos para la piel, cirugías estéticas y asesorías de imagen para mostrarse en sociedad. Claro, estamos tan acostumbrados a vivir bajo un sistema consumista que lo realmente importante es la imagen con la que podamos “vendernos” a los demás, sin importar si hemos echado a perder nuestra esencia que, al final, es lo que nos diferencia del resto de la gente.

Pareciera que vivimos en un mundo de ficción en el que la intención es homologar la apariencia de la gente para esconder la realidad de las diferencias marcadas por nosotros mismos con base en estatus social, poder adquisitivo, lugar de residencia, nivel de estudios y, al más puro estilo renacentista, color de piel, género u origen étnico, en lugar de celebrar nuestras diferencias como seres humanos y así aprender, no sólo a convivir con los que nos rodean, sino a reconocer y adquirir de ellos sus mejores cualidades para convertirnos nosotros, entonces, en mejores seres humanos.

Existe una especie de rumor en el mundo de internet sobre un supuesto trastorno de la personalidad llamado “SELFITIS”, denominado por algunos como “el deseo compulsivo obsesivo para tomar fotos de uno mismo y publicarlos en los medios sociales como una forma de compensar la falta de autoestima y para llenar un vacío en la intimidad”. Incluso hay quienes la clasificaron de acuerdo al número de “selfies” que la persona se toma al día.

selfie con cintaNo soy médico, y por lo tanto desconozco si este fenómeno es, como dicen, un trastorno de la personalidad, o si es un invento de alguien que, como yo, está hastiado de ver cómo la gente ensalza su imagen con la mera finalidad de ser observado por los demás. Lo que me queda muy claro es que quienes gustan de subir este tipo de imágenes tienen una severa necesidad de atraer atención hacia su persona, quizás por el gusto de ser el centro de atención (o como dicen en mi pueblo, el “ajonjolí de todos los moles”), o simplemente por que poseen una baja autoestima y necesitan aprobación de la gente a través de comentarios que los haga sentir bien, porque son incapaces de sentirse satisfechos consigo mismos.

Esta moda ha llegado tan lejos, que ahora surgió una variante en la que le gente se toma fotos con su pareja después de haber hecho rechinar el catre tenido relaciones sexuales. En verdad, se los digo de una vez: no me interesa saber con quién, cuando, en dónde y por dónde lo hicieron. Ese tipo de información se la pueden llevar a la tumba, o al menos compartirla acompañados de una cerveza en el bar de confianza.

El caso es que, por favor, ¡PAREN ESTA LOCURA! Suficiente tuvimos con ver el plato de comida que iban a consumir, como para tener que estarles viendo la jeta todos los días, como si el tiempo que permanecemos apartados provoque una especie de amnesia con la que nos olvidemos de su linda cara.

En fin, esperemos que esta modita pase pronto, y dé paso a otra quizás más enferma que termine por confirmar que la raza humana está en decadencia y está por perder la batalla por la supervivencia frente a otras especies que, han entendido, su autoestima no deriva de cuantos “likes” le den a sus imágenes.

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