Museo de Memoria y Tolerancia

Sí o sí, este es uno de los museos que tienen que visitar en el Distrito Federal. Ya sea que son capitalinos, o vienen de otros lugares de México –o incluso del extranjero-, el museo de Memoria y Tolerancia es un lugar que deben visitar. Abierto desde 2010, de acuerdo a su página de internet, su misión es “difundir la importancia de la tolerancia, la no violencia y los derechos humanos. Crear conciencia a través de la memoria histórica, particularmente a partir de los genocidios y otros crímenes. Alertar sobre el peligro de la indiferencia, la discriminación y la violencia para crear responsabilidad, respeto y conciencia en cada individuo.”

El museo está ubicado en la Plaza Juárez, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, frente al Hemiciclo a Juárez en la Alameda, justo a un costado del edificio de la Secretaría de Relaciones Exteriores y del Tribunal de Justicia del Distrito Federal. En él se encuentran dos exhibiciones permanentes: una sobre memoria y otra sobre tolerancia. Hay otras exhibiciones temporales. Actualmente está una llamada “Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. Tres años”. Este movimiento fue creado por el poeta Javier Sicilia después de que, el 28 de marzo de 2011, fuera asesinado uno de sus hijos en la ciudad de Cuernavaca, Morelos. Este suceso provocó que Sicilia se levantara contra la violencia generada no sólo por los grupos del crimen organizado, sino también por el propio gobierno, que en esa época –y todavía hasta el día de hoy- nada podía hacer contra la ola de violencia que se desató en gran parte del territorio mexicano.

ruandaPero vayamos por partes: la exhibición permanente de MEMORIA hace un recuento de los genocidios que han tenido lugar en el mundo a lo largo del siglo XX. Con imágenes e incluso objetos con los que se llevaron a cabo esos crímenes, esta sala del museo nos presenta una cronología de los delitos cometidos durante el holocausto, para trasladarnos después a los conflictos de la ex – Yugoslavia, Ruanda (cuyo genocidio “cumple” 20 años este 214), Guatemala, Camboya, Darfur (Sudán), así como el papel que ha jugado la Corte Penal Internacional en esos conflictos. A lo largo del recorrido, uno puede observar utensilios con los cuales se llevaban a cabo los actos de tortura, fotos de prisioneros o gente que murió como resultado de esos hechos, así como una explicación del origen, transcurso y desenlace (si lo hay) de cada conflicto. Al final, cierra con una reseña de los hechos que han tenido lugar en México y que han marcado, sin lugar a dudas, la historia de este país, como el movimiento del 68, el episodio de Aguas Blancas, Acteal y otros que por alguna razón la mayoría de los mexicanos hemos decidido guardar en el cajón del olvido. El propósito de esta parte es que no olvidemos que, a pesar del transcurso de los años y de todas las acciones que se han tomado para erradicar este tipo de eventos, todavía sigue existiendo gente cuyos intereses sobrepasan los valores comunitarios y de la sociedad, lo que desemboca en oleadas de crímenes en contra de gente que, sin deberla ni temerla, se enfrenta a tortura, secuestros, violaciones y a balas.

La segunda parte del museo trata sobre TOLERANCIA. El recorrido inicia preguntándonos ¿Qué es la tolerancia? Y muy poca gente es capaz de entender que tolerar no significa “aguantar” o “soportar” a tal o cual persona o alguno de sus gestos. No, tolerancia es comprender que ninguno de nosotros tiene la verdad absoluta sobre las cosas y, como tal, tenemos que abrirnos al diálogo y aprender que la gente tiene opiniones y puntos de vista distintos a los nuestros. Y yo iría un paso más allá: si somos tolerantes, podríamos enriquecernos de las opiniones de los demás, forjándonos así una opinión más contundente pero que englobe diversos aspectos que quizás antes desconocíamos o no estábamos dispuestos a aceptar. Para mejor muestra, en México todavía vivimos en una sociedad clasista/elitista y, si me apuran, una sociedad que todavía no termina por aceptar la gran diversidad de etnias que hay a lo largo y ancho del territorio nacional. ¿Cuántas veces hemos llamado “nacos” o “jodidos” o “indios” a personas que se visten diferente, que hablan diferente, que viven en un lugar distinto al nuestro, que hablan de tal o cual manera, o que simplemente su color de piel, creemos, nos hace ser diferentes a ellos. Como señala también el museo, al final del recorrido se “canaliza el proceso de reflexión hacia una acción social, siempre en búsqueda de construir un mejor país, en el que los vestigios de esta cultura de diferencias artificiales nos ha dividido hoy más que nunca.

Por último, y como parte de la exhibición temporal MOVIMIENTO POR LA PAZ CON JUSTICIA Y DIGNIDAD. TRES AÑOS, en el lobby del museo hay unmuseo memoria mural de trozos de tela bordados por distintas personas, en los que se narra algún delito que hayan visto o del que se hayan enterado en su comunidad. Esta exhibición aborda la historia detrás del movimiento, así como los logros que han alcanzado desde aquel fatídico día de marzo de 2011 en el que varios jóvenes –uno de ellos hijo de una figura pública- perdieron la vida a manos de, se sospecha, miembros del crimen organizado. Podrían preguntar qué tiene de diferente esa muerte a la de las decenas de miles más. Simplemente fue la gota que derramó el vaso de una persona que decidió tomar el asunto en sus propias manos y no ignorar la situación de violencia que (atravesaba) atraviesa el país. Se necesitaba una voz que dijera ¡Ya basta! de tanta indiferencia tanto social como por parte del gobierno, y esta exhibición es tan solo una muestra de todo lo que se ha logrado. La muestra contiene imágenes de fotoperiodistas, videos, testimonios y un mapa con el recorrido de las caravanas que han formado parte de este movimiento.

De verdad, no pueden perderse este espacio, que da mucho para reflexionar sobre nuestro papel dentro de una sociedad que se ha acostumbrado a ver la violencia como algo normal en nuestro día a día, así como a ser ajenos a las desgracias que suceden no sólo en nuestro país, sino en el resto del mundo. Desde pequeños nos han enseñado que las fronteras artificiales creadas por unas cuantas personas nos dividen de los demás, haciéndonos creer que sus problemas no son nuestros, y viceversa. Pero esta premisa es errónea. Todos habitamos en el mismo planeta Tierra, compartimos mares, desiertos, junglas y bosques. Compartimos el aire que respiramos, la luna que nos acompaña todas las noches, así como una misma consciencia. Somos hermanos universales, y como tal, no podemos volvernos indiferentes ante cualquier tipo de desgracia, por mucho que suceda “en un país lejano”. Esto no es así. Somos hermanos, todos y cada uno, y lo que afecte a alguien en Ruanda tendrá el mismo impacto en Chiapas. El sufrimiento por el que atraviesa una persona torturada en Rusia somos capaces de sentirlo en México. Simplemente hemos decidido ignorar y sentirnos ajenos a todo eso, haciendo de lado nuestra naturaleza fraternal que el universo nos ha dado.

Pongamos de nuestra parte para no ser ajenos a estos problemas. No seamos cómplices pasivos de los abusos de los que son objeto nuestros hermanos africanos, asiáticos, europeos o de donde quiera que sean. Ni uno más.

 

#ContraElSilencioMX                                      #EPNvsInternet                                                #NoMásPoderAlPoder

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