¿Qué hay detrás de nuestro perfil en redes sociales?

Hace poco hablé aquí de como los aparatos de comunicación móvil, mejor  conocidos como smartphones han cambiado parte de la dinámica social, en particular en cuanto hace a la interacción personal. Esa misma falta de interacción que nos ha vuelto seres aislados de la comunidad, que han generado que el idioma hablado esté cediendo el paso al de los símbolos y la escritura de nivel pobre. Insisto, si creen que exagero, pongan atención en algún restaurante al que vayan a comer, en reuniones familiares, o en plazas públicas, y podrán observar a una gran cantidad de personas con los ojos clavados en una pantalla que lo único que devuelve son colores, símbolos y palabras, éstas últimas, que cada vez más hemos deformado y hemos olvidado hablar, en lugar de escribir.

social_networkingSin embargo, si bien no es mi intención retomar ese tema, el que me ocupa está íntimamente relacionado, y es que la gran mayoría de la gente cuenta con perfiles en una o varias redes sociales, como facebook, twitter, instagram, vine y demás que se han desarrollado en los últimos años. El hecho de que día con día basemos nuestra comunicación a través de los llamados teléfonos inteligentes, ha generado una desenfrenada oleada de desarrollo de las llamadas “aplicaciones” para invertir nuestro valioso tiempo en juegos y, en particular, en dichas redes sociales.

Hay que señalar, primero, que todas estas aplicaciones en las que las personas podemos interactuar tanto con conocidos como con los que no lo son, permiten observar de manera indirecta sobre qué va la vida de las personas que tenemos como contactos, o a las cuales seguimos, ya sea por morbo o por algún interés en particular. Día con día se suben fotos, citas, anécdotas todas ellas que queremos comunicar de manera pública. Pareciera ser que, hoy más que nunca, la aprobación social en forma de likes y de retweets es un  catalizador para nosotros saber qué tanto atraemos la atención de nuestros pasivos interlocutores.

believe-in-yourselfLo anterior ha generado una especie de necesidad del ser humano, primero, de hacerse notar en la vida pública de nuestros círculos sociales y, segundo, de competir por la atención de todos los demás. En las redes sociales hay de todo tipo de personas: las que suben notas o reportajes que les parecen interesantes, los hay también quienes buscan hacer partícipes a los demás de lo que nos sucede en el día con día. Hay otros, por ejemplo, que publican cualquier foto que se les ocurra, con tal de mostrar a los demás los lugares que han visitado, las personas con las que se han topado, así como aspectos de su vida personal, que cada vez lo es menos para dar pie a una especie de big brother virtual en el que perseguimos la aprobación y el aplauso -o compasión- de nuestros iguales.

Sin embargo, y esto seguramente se lo han preguntado también, ¿cuánto de lo que subimos a las redes sociales es real? ¿Cuántas cosas son una mera pantalla para disfrazar nuestro verdadero “yo” de una realidad virtual, con la única finalidad de encajar en una comunidad cuyas reglas son dictadas por el consumismo, las marcas de lujo y el status que debemos conservar si queremos ser parte de un determinado grupo social?

Hagamos un alto aquí, respiremos un poco y veamos el video que se presenta en este link. Un cortometraje que revela la realidad de una gran cantidad de personas asiduas a las redes sociales. ¿Qué tanto es falso? ¿Qué tanto de lo que ponemos es verdadero? ¿Realmente pensamos u opinamos lo que publicamos, o solo lo hacemos con el objetivo de ser reconocidos o admirados por una sociedad marcada por estándares artificiales, los mismos que dicen qué persona es más valiosa que otra con base en las marcas que carga en todo su cuerpo (y demás extensiones)? ¿Qué hay detrás de nuestra vida de red social? ¿Somos verdaderamente auténticos, o solamente un producto más dentro de un gran escaparate que sostienen ciertas conductas aprobadas por la mayoría que, ojo, no por ser consensuadas significa que sean correctas?

Lo anterior es una de las tantas razones por las que insisto tanto en promover la interacción personal. Ver a la persona a los ojos y entender su estado de ánimo de acuerdo a sus gestos nos humaniza más. Acerquémonos más a nuestros seres queridos, en lugar de alejarnos de ellos gracias a la comodidad que otorgan los avances tecnológicos en materia de comunicación. Seamos auténticos, con nuestras propias ideas, virtudes y defectos, los mismos que nos hacen únicos dentro de la masa social que lo que busca es homologar a la raza humana y que, al hacerlo, termina por clasificar a unos por encima de otros conforme al número de objetos de lujo que poseamos.

Seamos más humanos con los demás seres humanos. Seamos más honestos con nosotros mismos, sin importar qué digan los demás. Procuremos mostrarnos tal cual somos, y que chingue a su madre si a los demás no les gusta. Respondamos a la pregunta: ¿qué tanto de lo que publico en MI perfil de redes sociales es el verdadero “yo”? y partamos de ahí para definir lo que queremos ser hoy, mañana, en cinco o diez años. Aprendamos que todos vivimos nuestra propia historia, y no por eso tenemos que envidiar lo que los demás tienen o hacen. Cada persona es un universo distinto dentro de uno más grande, y nuestros caminos se forjan por lo que vivimos, no por lo que anhelamos, sin siquiera saber si eso que anhelamos es algo que va con nuestra forma de ser.

Seamos auténticos. Seamos distintos. Seamos nosotros mismos.

#ContraElSilencioMx            #EPNvsMéxico                #ConMéxicoNoSeJuega            #NoMásPoderAlPoder

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s