México y la crisis de (deshumanización) inseguridad

A menos que estén viviendo bajo una roca, es de todos conocido lo que ha estado sucediendo en México durante los últimos meses. Sí, la crisis de inseguridad que se vive en el país data de muchos años atrás, incluso antes de que en el 2000 se diera la alternancia en el poder, y no fue sino hasta cuando llegó el PAN a los Pinos con Vicente Fox y posteriormente con Felipe Calderón, que se habló abiertamente del problema del narcotráfico y la ola de violencia que se desató.

Sin embargo, durante el sexenio del infame Enrique Peña Nieto la crisis en materia de seguridad se ha agudizado, alcanzando niveles históricos en cuanto al número de muertos. Según algunos datos, en casi dos años desde que regresó el (corrupto) PRI al poder, la cifra de muertos supera el total de los que hubo en el sexenio de Felipe Calderón, con todo y su famosa “guerra contra el narco”. La única diferencia entre el gobierno de Peña Nieto y el de su antecesor, es que el Panista decidió hablar abiertamente del número de detenidos y muertos, mientras que durante la gestión del actor de televisa Priista hay un acuerdo con sus jefes los medios de comunicación para hacer mutis sobre la ola de violencia que vivimos en el país.

Claro, si no nos enteramos, es que no pasó. O al menos esa es la idea que pretenden vender con tal de mostrar al mundo un país en ascenso, tanto económica como socialmente. Pero nada más lejano de la realidad que impera en nuestro país.

Marchas en apoyo a Ayotzinapa, en más de 20 ciudades de nuestro país.
Marchas en apoyo a Ayotzinapa, en más de 20 ciudades de nuestro país.

La gota que derramó el vaso tuvo lugar el pasado 26 de septiembre, cuando amanecimos con la noticia de que 43 estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa “Raúl Isidro Burgos” desaparecieron en el Municipio de Iguala, en Guerrero, cuando se dirigían en autobús a Chilpancingo, capital de dicha entidad. Al salir de la terminal de autobuses, fueron interceptados por patrullas de la policía municipal, y al descender de los camiones, los policías empezaron a disparar indiscriminadamente. Algunos murieron y, hasta la fecha, 43 continúan en calidad de desaparecidos. Se dice que los policías municipales los entregaron a miembros de cárteles de narcotráfico y, supuestamente, son ellos quienes saben su paradero, así como si continúan con vida o fueron asesinados.

Lo grave no para ahí; se dice que los principales responsables de haber ordenado la masacre y desaparición de estas 43 personas son el Presidente Municipal de Iguala, José Luis Abarca, y su esposa, María de los Ángeles Pineda Villa, quienes presuntamente están coludidos con el cártel “Guerreros Unidos“, y de quienes hasta la fecha se sabe que están prófugos. Hasta aquí, lo mismo de siempre: autoridades coludidas con organizaciones criminales, un grupo de jóvenes cuyo paradero nadie  conoce, y la misma cantaleta de siempre por parte del inútil gobierno federal: “los estamos buscando”. Eso sí, el gobernador de Guerrero siente que hizo su buen acto del día cuando pidió licencia para dejar su cargo -una sutil manera de decir “renunció”-.

Pero ya me desvié del tema. No pretendo servir como fuente de información ni relator de hechos. Sólo estoy enterado de lo que se dice en los medios corporativos de comunicación, así como en medios independientes y redes sociales. Mi intención es no quedarme con lo que venden los patrones de nuestro flamante presidente (Televisa), sino tratar de ver desde distintos ángulos la realidad de las cosas, por muy lejos que estemos de conocerla.

Ayo 2Lo que me sorprende es la reacción de la gente ante este tipo de sucesos, así como el de Tlatlaya (donde miembros del ejército ejecutaron extrajudicialmente a varias personas), y el del estudiante de la Universidad de Guadalajara que falleció horas después de haber sido detenido por policías durante el festival Cervantino que se lleva a cabo, como cada año, en la ciudad de Guanajuato. Quizás el hecho de vivir tantos años bajo un halo de violencia, además de recibir, día tras día, noticias acerca de ejecuciones, cuerpos sin cabeza pero con “recados” dirigidos al grupo rival o a las autoridades, tiroteos, autos quemados y demás eventos surrealistas que harían palidecer el sueño más húmedo de Franz Kafka, ha hecho de la mexicana una sociedad inmune al horror que conlleva enterarse de los hechos violentos que tienen lugar a lo largo y ancho de nuestro país.

Pudiera ser que este tipo de noticias nos impresionaran al inicio, cuando apenas empezaban a hacerse públicas, pero con el paso de los años -y la debacle en temas de seguridad-, asesinatos y noticias de violencia se han vuelto parte del panorama social, lo que nos ha llevado a verlo como “una situación normal” en la vida de cualquier mexicano promedio.

Sea como sea, hemos llegado a un punto en el que la deshumanización de nuestra sociedad es más notoria que nunca. Parece no afectarnos el que seres humanos asesinen a sangre fría a otros humanos. Sí, pongan la etiqueta que quieran a unos y otros: buenos vs malos, narcos vs ejército, polis vs maleantes, o como quieran. Pero en el fondo, se trata de un ser humano arrebatando la vida de otro ser humano, por simples intereses personales.

Ayo 3La deshumanización es tal, que incluso en el Distrito Federal se tacha de “revoltosos” a las personas que manifiestan su descontento con el gobierno por lo timorato que es ante tales sucesos, al mismo tiempo que se exige una respuesta sobre el paradero de los 43 desaparecidos que, un mes después, nadie “sabe” ni dice nada. Es impactante ver comentarios en redes sociales de personas reclamando la incomodidad que representa que miles de personas manifiesten su descontento con lo que está sucediendo. Pero claro, como a ellos no les pasa, entonces no les interesa. ¿A eso hemos llegado? ¿A ser indiferentes ante la muerte de personas a manos de unos cuantos cuyos intereses se ven lastimados? ¿A ignorar una realidad de la que TODOS formamos parte? ¿En qué momento dejamos de sentir empatía por aquellos seres humanos que, como nosotros, luchamos desde nuestra propia trinchera para sobrevivir con nuestros pocos o muchos recursos?

Pareciera que hemos perdido el sentido de la humanidad, al pretender que lo que sucede en otros rincones de nuestro país -e incluso del mundo- no nos afecta en lo mínimo. Es como si tuvieran que dañar la vida o integridad de alguien que forma parte de nuestro círculo inmediato para que unamos nuestras voces a los reclamos de los demás. Aparentemente se nos ha olvidado que, como seres humanos que habitamos en el mismo universo, lo que afecta a unos repercute en todos.

No pretendo que los más de 100 millones de habitantes salgamos a las calles a manifestar nuestro descontento con el gobierno (aunque no estaría mal hacerlo). Y está bien, no todos somos afines a participar en manifestaciones sociales, y es respetable. Lo que no se vale es que no sólo no apoyemos, sino incluso critiquemos y juzguemos a los que hacen algo por alzar su voz por las molestias que generan. O qué, ¿es más molesto el bloqueo de algunas calles que la muerte de decenas de miles de personas, muchas de ellas inocentes? Aclaro, hay causas que valen la pena apoyar, aun cuando generen incomodidades temporales en las calles, aun cuando la mayoría de las manifestaciones sólo sean otro ardid político para obtener más dinero para sus líderes y cúpulas directivas.

Ayo 4México atraviesa por una grave crisis, no sólo financiera sino política y social. Es evidente que el (infame) gobierno Priista sólo sirve a los intereses de unos cuantos, haciendo incluso del Presidente un simple empleado, un títere de aquellos que lo único que buscan es hacerse de más dinero a costa de la integridad y el patrimonio de los demás. Hoy más que nunca se trata de hacerle ver a la gente en el poder que como sociedad podemos más que ellos. Que si los pusimos en un puesto de poder (lamentablemente), están ahí para servirnos a nosotros, al pueblo, a los simples mortales que estamos a expensas de los abusos de policías sin preparación, de políticos corruptos e ineficientes que lo único que consiguen es ahondar la ya de por sí grave crisis en la que nos tienen sumidos.

Ojo, también como sociedad somos responsables de estos problemas. Lo somos, porque no hacemos nada, porque preferimos dar la espalda a los problemas “que no nos afectan”. ¡¡Claro que nos afectan!! ¿Quien garantiza que no seremos víctimas de un sistema corrupto que está al servicio de grupos de delincuencia organizada, ya sean delincuentes o políticos (disculparán el pleonasmo)?

Nada más necesario que unirnos, hoy, como sociedad en apoyo a nosotros mismos, como sociedad. Si los gobernantes han decidido ignorarnos, como diría Molotov “porque somos más y jalamos más parejo, ¿por qué estar siguiendo a una bola de pendejos?“, somos nosotros quienes tenemos que actuar, en pro de vivir en paz con el prójimo, alejado de escenas de terror y de corrupción. Si no van a apoyar, lo mínimo que se puede hacer es respetar y darle espacio a la gente que tiene la intención de hacer algo. Hagamos a un lado la falsa creencia de que no nos afecta lo que pasa en otros lugares. Si no hacemos nada, la crisis se hará más grande, y en algún momento tocará la puerta de nuestras casas y ya no tendremos para donde hacernos sin que nos afecte.

#JusticiaParaAyotzinapa

¡Viva México, Cabrones!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s