Happy, el Documental

Hace unos días tuve la oportunidad de ver el documental llamado “Happy” (feliz en español). Había oído algunas cosas sobre él, pero no fue sino hasta que tuve un rato libre que me senté a verlo. Y no pude haber elegido mejor cosa para hacer en ese momento.

¿Cuántas personas responden de manera honesta cada vez que se les pregunta “eres feliz”? Cierto, existen muchos “tipos de felicidad” o, para entenderlo de mejor manera, cada persona sabe qué factores la hacen feliz, y no necesariamente tiene relación alguna con lo que otra persona –incluso cercana- considera necesario para serlo.

Ayúdate a ti ayudando a otros
Ayúdate a ti ayudando a otros

Vivimos en un mundo que favorece la felicidad sujeta a las posesiones materiales. El sistema nos ha vendido la idea de que, mientras más cosas materiales uno tenga, más podrá acercarse a la meta de ser feliz.  Y no sólo eso, sino que las posesiones materiales tienen que ser de determinadas marcas o, de lo contrario, la gente no podrá satisfacer su deseo de ser feliz, porque no es lo mismo tener un pantalón de Hugo Boss a uno marca propia de Suburbia (aunque probablemente la única diferencia entre ambos pantalones sea el nombre de la etiqueta, pero no le digan a nadie eso porque pueden echar todo su mundo abajo).  Y no sólo eso, sino que esa misma gente se permite emitir juicios sobre las demás personas con base en la marca de los accesorios y demás bienes materiales que poseen, para posteriormente hacer una de las miles de clasificaciones a las que estamos, desafortunadamente, acostumbrados.

Como si usar un coche de determinada marca y modelo, o vivir en tal o cual zona de la ciudad nos hiciera mejores o peores personas.

Y es justo esto sobre lo que habla “Happy”, de cómo las personas nos hemos educado a ser felices con base en lo que tenemos y no en lo que somos, y lo peor de todo, que la felicidad fundamentada en las posesiones materiales sólo es temporal, al momento en el que recibimos por primera vez ese bien u objeto, pero dejando de serlo en el momento en el que nos damos cuenta de que ese nuevo bien que recién recibimos no es suficiente y, por lo tanto, queremos más, provocando así que no volvamos a ser felices sino hasta que volvamos a recibir algo nuevo que sea mejor que el anterior.

Lo peligroso de esta perspectiva es que basar la felicidad en objetos o bienes tangibles hace de la misma algo efímero, que igual puede esfumarse en el preciso instante en el que el bien sobre el que basamos nuestro bienestar nos es arrebatado o una vez que dejamos de poseerlo.

Además, Happy habla sobre que las personas más felices son aquellas que están constantemente rodeadas de sus seres queridos, ya sea familiares o amigos. Y esta es la otra cara de la moneda: es mejor ser auténticamente feliz rodeado de la gente que uno quiere, en lugar de bienes y posesiones materiales que provocan una felicidad engañosa y temporal. ¿Cómo se puede ser feliz de manera auténtica? La respuesta es sencilla: ayudando a los demás.

Happy 3Así como lo leen. Si hay algo que en verdad hace feliz a las personas –y está demostrado científicamente- es ayudar al prójimo. ¿Han hecho alguna vez una “buena obra” sólo por el ánimo de hacerla? Quizás recuerden qué sintieron en ese momento o una vez que la concluyeron. Eso que recuerdan, y que muy probablemente les hizo sonreír una vez más es la base de la felicidad. Mientras más ayudemos, obtenemos más beneficios, pues seremos más felices. Esto viene a reforzar la idea de que no somos seres independientes y ajenos los unos de los otros, sino que todo lo que hacemos repercute tanto en el círculo en el que nos movemos, como en la sociedad en general. Además, la felicidad derivada de ayudar es contagiosa, y si no, pregúntenle a la gente a la que le ayudaron. Tú sonreíste, ella sonrió y, muy probablemente, ella replicó esa actitud con otra persona a quien en ese momento hizo feliz, haciéndose feliz ella misma. Lo mismo pasa con la maldad; mientras más actos dañinos hagamos, más de lo mismo recibiremos. Por el contrario, mientras más ayudemos, la vida nos regresará exactamente lo mismo en forma de felicidad.

Así que, resulta un buen ejercicio de reflexión preguntarse ¿soy realmente feliz? Con base en su respuesta, evalúen si lo que están haciendo les genera dicha o solamente frustración, y a partir de ahí cambien el chip de su existencia: vivan para ayudar, que la vida les devolverá lo mismo pero en mayores proporciones. Mientras más se rodeen de sus seres queridos y más ayuden, serán más felices, y empezarán a notar un cambio radical en su vida.

De verdad, inténtenlo, y vean los resultados.

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