Selección Femenil Mexicana de Hockey sobre Hielo y de como brillar con luz propia

Para nadie es un misterio mi afición por el hockey sobre hielo. Es un deporte muy rápido, que requiere un gran esfuerzo físico y, debido a la “rudeza” que lo caracteriza, es asociado principalmente con hombres. No niego que durante muchos años yo mismo hacía burla de los demás deportes refiriéndome al mío como “deporte de hombres”, para hacer referencia a lo divas y consentidos que son los jugadores de fútbol, al menos del mexicano. Sin embargo, desde inicios de este año me involucré en un proyecto del que, años atrás, jamás hubiera imaginado ser parte. Hoy, a punto de terminar el 2014 me doy cuenta de lo equivocado que estaba, y nada me da más alegría y orgullo que aceptarlo.

Coaching staff - Selección Femenil Mexicana de hockey sobre hielo
Coaching staff – Selección Femenil Mexicana de hockey sobre hielo

En abril de este año me invitaron a ser parte del coaching staff de la selección femenil de México de hockey sobre hielo, aquella que venía de vencer a Sudáfrica, Hong Kong y Bulgaria en la clasificación para participar en el campeonato mundial del 2015. Era un reto difícil, incorporarme a un equipo que traía cierta inercia de entrenar juntas desde hace varios meses, pero uno que, sin duda, fue bienvenido desde el día uno, y el cual traté de hacer tan mío como lo era de cada una de ellas, para lograr estar en el mismo canal.

Unos meses después, el último fin de semana de noviembre fuimos como equipo a la ciudad de Calgary, provincia de Alberta, en Canadá, para participar en el Canadian Tire Wickenheiser World Female Hockey Festival -para fines prácticos, mejor conocido como “Wickfest”, organizado por Hayley Wickenheiser, la mejor jugadora de hockey sobre hielo en la historia. La idea era participar, en la categoría de más nivel, en cuatro juegos contra equipos tanto canadienses como uno estadounidense y, dependiendo de los resultados, jugar o no la final el domingo en la tarde. Cabe aclarar en este punto que, en los dos años anteriores, el equipo mexicano no había corrido con suerte (si quieren llamarle así), o reflejó en el hielo la novedad que era en nuestro país que las mujeres participaran a nivel internacional, perdiendo todos sus juegos por marcadores algunos bastante abultados, por lo que las expectativas -al menos la de los canadienses- era que México hiciera un papel respetable dentro de sí.

Irónica que es la vida, terminó riéndose de todos los que no auguraban buenas cosas para nosotros. Con cuatro juegos en tres días, logramos vencer a los equipos llamados Big Sky Wildcats y GHC Steelers, y empatamos con los Red Deer Midget Chiefs (a quienes metimos el gol del empate faltando 15 segundos para finalizar el juego, situación que, confieso, me sacó un par de lágrimas de lo emotivo que estuvo el partido) y con Kootenay Nitros, quienes estaban clasificadas como el tercer mejor equipo femenil de la provincia de British Columbia, en Canadá. Nada sencillos los angelitos. Al final de la ronda preliminar, terminamos en segundo lugar por debajo del equipo de Kootenay, con ocho goles a favor, sólo tres en contra, siendo el equipo menos castigado y con la líder en goles y puntos del torneo. La final, que se jugó en la tarde del domingo 30 de noviembre, nos enfrentaría una vez más contra Kootenay Nitros, con quienes empatamos a cero goles en el juego preliminar. Llegar a la final era el objetivo de nuestro equipo, y el resultado, como tal, sería un plus a lo logrado.

Estadísticas finales
Estadísticas finales

De repente la delegación mexicana se volvió una especie de sensación en la sede del torneo. La gente se acercaba a nosotros preguntando cómo y en dónde jugábamos hockey en México, país sin una tradición arraigada en ese deporte, y cómo lográbamos asistir a lugares tan lejanos para participar en ese tipo de eventos. Después de los dos primeros juegos, mucha gente de otros equipos nos buscaba con la intención de establecer contacto e invitarnos a futuros torneos organizados por ellos. Al terminar el fin de semana, teníamos invitaciones para ir a Regina (Saskatchewan), Winnipeg (Manitoba), además de Montana, un estado de los Estados Unidos del cual agradeceré a los fanáticos de la geografía me indiquen en dónde está ubicado, porque no tengo ni la más remota idea.

Como todo en esta vida, no estuvimos exentos de encontrarnos con adversidades en nuestro camino a la final, ya que tendríamos que jugarlo sin una de las mejores jugadoras de nuestro país, quien por una lesión se vio obligada a apoyar desde afuera, aunque como equipo nos la ingeniamos para tenerla presente en todo momento y hacerla partícipe de lo que cada uno de nosotros -y principalmente de ellas- hiciera. El resultado no pudo ser mejor: vencimos 4-0 al mejor equipo del torneo, y nos hicimos del título de campeón del Wickfest 2014. México venció a los canadienses en SU deporte, y de qué manera. A pesar de las lesiones, el cansancio, estar lejos de casa y cualquier excusa que pudieran ustedes encontrar, estas 21 niñas lograron lo que nadie más en la historia del hockey mexicano había podido hacer: llegar a una final en territorio canadiense y, mejor aún, ganarla contra prácticamente todo pronóstico.

Al final, el lunes regresamos a casa con la satisfacción de haber logrado más de lo que se esperaba, y lo mejor de todo, de manera contundente, sin dejar ninguna duda de hacia donde va este equipo, y lo que está dispuesto a hacer para salir adelante. La meta final es llegar a los Juegos Olímpicos del 2018, pero todavía hay un largo camino que recorrer, cuyos primeros pasos los dimos en la ciudad de Calgary hace unos días. El siguiente tramo es ganar la División II (dos) B del mundial femenil a disputarse del 7 al 13 de marzo del 2015 en Jaca, España, frente a los seleccionados de Eslovenia, Bélgica, Australia, Islandia y la anfitriona España. La idea es llegar con suficientes juegos de preparación para encarar esta competencia y, así, seguir nuestro camino a la clasificación para las Olimpiadas Invernales del 2018.

México5Sin embargo, hemos aprendido a vivir el presente, dar pasos de uno en uno sin distraernos de la tarea que tenemos frente a nosotros, aunque sin hacer a un lado el objetivo final que es vestir los colores de México en unas olimpiadas invernales. De aquí a marzo nos esperan todavía muchos juegos, contra equipos mexicanos (varoniles) y algunos internacionales de exhibición, tanto en México como en el extranjero. Hoy, más que nunca, y gracias al éxito que fue nuestra visita a Calgary, tenemos la certeza de que queda todavía mucho por hacer, pero que vamos por el camino correcto.

México1Siempre he sido un orgulloso mexicano, a pesar del egoísmo que caracteriza a nuestra clase política y del desentendimiento de la gente frente a los problemas sociales. Hoy, más que nunca, estoy convencido de que todavía hay gente dispuesta a brillar dentro de esta inmensa obscuridad que habita en nuestro país, y a hacerlo con luz propia. Estas 21 niñas demostraron a México y al mundo que todavía hay personas dispuestas a dejar atrás el famoso “mexicanazo”, ese “ya merito” en el que nos cobijamos para ocultar nuestras deficiencias y la mentalidad mediocre y agachada que hace mella de deportistas mexicanos en competencias internacionales a lo largo y ancho de este planeta. Nos enseñaron que no se trata de una o dos, sino de todo un grupo dispuesto a jalar parejo para salir adelante y triunfar en terreno hasta hoy desconocido.

Si alguna vez han perdido la fe de que este país puede cambiar para bien, volteen a ver a este equipo, asómense a ver su preparación y, en especial, el deseo y las ganas que tienen de sobresalir en un deporte prácticamente desconocido en México. Hoy, las críticas por participar en un deporte tan ajeno se vuelven gritos de apoyo y deseos de éxito. Estas 21 niñas han enseñado que no importa el género, sino el deseo de sobresalir a pesar de los obstáculos que los demás quieran ponerles. Ellas han demostrado que es momento de creer en la grandeza de este país y la de su gente, y no encontrarán mejor punto de partida que este equipo que trabaja junto de manera incansable en la persecución de una meta. ¿Quieren un ejemplo o modelo a seguir? Volteen a verlas a ellas en su camino a la historia porque, estoy seguro, nada las detendrá para lograrlo.

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Moni, María, Xime, Meli, Maca, Thelma, Nere, Ursu, Majo, Clau, Frids, Fer, Rose, Bertha, Patty, Pau, Ara, Rex, Qeqe, Areli y Tams: Muchas gracias! Hoy más que nunca estoy agradecido de ser mexicano y vestir los colores de mi país, y se los debo a todas y cada una de ustedes, en lo individual y en conjunto. Gracias por ser esa luz que invita a los demás a brillar en momentos difíciles, por demostrarnos que se puede dejar atrás la mediocridad y competir en los mejores niveles a nivel mundial. Gracias por servir de ejemplo a futuras generaciones en este gran deporte y, ojalá, en muchos más ámbitos, no solo el deportivo. Pero sobre todo, GRACIAS por dejarme ser parte de ustedes, de su equipo, de su proyecto y de sus éxitos. Gracias por dejarme ser parte de esta gran historia.

A los demás: esperamos con mucho anhelo que llegue marzo del 2015, pero mientras, los invitamos a ser testigos de como estas grandes personas continúan escribiendo su propia historia.

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