¿Hasta que la muerte los separe?

De la euforia de la temporada de bodas, en la que muchos deciden desentenderse del presente para enfocarse en un futuro que todavía no llega, pasamos a la etapa de los divorcios -algunos dignos de películas de terror-, olvidando la premisa, quizás la más importante, de que nada es para siempre. Ni siquiera las relaciones de pareja.