El francotirador paciente – Arturo Pérez-Reverte

Francotirador paciente2El francotirador paciente es el tercer libro que leo de Pérez-Reverte y, puedo decir, su obra sigue sin decepcionar. Cuando me lo regalaron, jamás me imaginé de qué iba la novela, pero fue una gran sorpresa. Además, la historia hace honor al título, así que no hay manera de desencantarse con este autor, o al menos todavía no he llegado a ese punto.

La historia trata sobre una especialista de arte urbano que es contratada para localizar a uno de los grafiteros más reconocidos por sus obras y, en especial, por los mensajes que pretende enviar a través de ellos. Como buen vocero, el grafiti es utilizado como recurso para expresar disgustos o malestares con alguna situación en particular, y la figura de este grafitero va más allá de unos simples rayones o dibujos en las paredes de la ciudad. Esta búsqueda lleva a Alejandra Varela por varias ciudades de Europa: Lisboa y Nápoles entre ellas.

Algo valioso del libro es que nos ayuda a entender un poco más de lo que hay detrás de la cultura del grafiti. No sé ustedes, pero en lo personal me disgusta ver paredes o estructuras pintarrajeadas por líneas que parecieran no tener sentido alguno, o incluso por dibujos y letras multicolores cuyos mensajes son imperceptibles para el ojo común, aunque en realidad pueden -o no- llevar una gran carga emocional o una razón de ser en especial, uno nunca sabe. Claro, es una novela y como tal debemos tomar la historia como ficción. Sin embargo, no creo que el contenido del libro esté muy alejado de la realidad, aunque seguramente hay mucho más allá que el propio autor no pudo explorar, pero que puede abrir la posibilidad de que nos interesemos por el tema y podamos darnos la oportunidad de investigar un poco más acerca de qué hay detrás del grafiti.

Arturo Pérez Reverte
Arturo Pérez Reverte

Lo mejor del libro, definitivamente, llega al final. El desenlace es inesperado, sobre todo considerando lo que aconteció a lo largo de la historia. Pérez-Reverte vuelve a utilizar atinadamente el elemento sorpresa en su historia, lo cual, sumado al hecho de que su estilo es muy sencillo y rápido para leer, aun para nosotros latinoamericanos que no estamos acostumbrados a diversas expresiones y frases del español castellano, pero que terminan por enriquecer el lenguaje utilizado por el autor, además de acercarlo a la jerga callejera, en especial en lo que se refiere a un tema tan informal como lo puede ser el del grafiti y el arte urbano.

Si no han leído ninguna obra de este autor, esta es una buena opción para empezar, aunque siempre estará antes La Tabla de Flandes, uno de mis favoritos.

E libro fue publicado en 2013 por Editorial Alfaguara, y lo encuentran fácilmente en cualquier librería del país, inclusive en versiones electrónicas para los que se han vuelto aficionados de esta variante de lectura.

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