Mis 33 años

Agradezco que mi computadora no tenga el teclado e idioma gringos, porque sino el título de este post ya me habría hecho ver como un fenómeno de la naturaleza, o como un reverendo cerdo ante los ojos del respetable.

El pasado 1o de julio cumplí 33 años. ¡33 vueltas al sol! Dicen los que saben que es un número cabalístico. Para mí es señal de que ya estoy acercándome a ese punto del camino en el que la vida inicia su bajada, lo cual no sé que tan bueno o malo sea.

cumpleaños1Este año, como todos los anteriores, ha tenido muchas cosas positivas, así como también me ha dejado muchas lecciones que aprender. En algún momento se convirtió en un carrusel emocional del que soy afortunado de salir avante, con apenas unos rasguños y mucha experiencia viviendo día con día, uno a la vez. Por alguna extraña razón, en los días previos a mi cumpleaños suelo ponerme un tanto melancólico, por todo lo que habría sucedido en meses previos, así como por lo que esté planeando para los meses siguientes. Esta vez no fue distinta, pero como siempre hubo gente que me ayudó a recordar que todo tiene un lado bueno, y que es cuestión de afrontar las cosas con la mejor actitud, sabiendo que, al final, todo estará bien.

Entre mis muchas características, no suelo ser una persona a la que le guste tener la atención de la gente encima. Prefiero pasar desapercibido y mantener el llamado “perfil bajo”. Además, me es difícil saber cómo reaccionar ante reconocimientos o comentarios positivos acerca de mi persona. ¿Felicitaciones? Me pongo muy ansioso cuando las recibo, así que ya sabrán lo curioso que puede ser mi cumpleaños.

Sin embargo, es un día que suelo disfrutar bastante, a mi peculiar manera. En esta ocasión, el mero día de mi cumpleaños coincidió con la carrera del abogado. Es una carrera de 5 kilómetros organizada por diversos despachos del país -principalmente del DF- para festejar el día del abogado (12 de julio) de una manera muy peculiar: corriendo. Como todo en esta vida, siempre hay una primera vez, y en el día de mi cumpleaños llegó a mi la de participar en una carrera de este tipo. Sin duda, una manera muy distinta de celebrar una vuelta al sol más. No obstante, he de reconocer que fue un gran evento, al menos en lo personal, considerando que no corro ni al baño el reto que era recorrer 5 kms a un paso medianamente constante, con la satisfacción de haber llegado a la meta y con un tiempo que, dicen los que saben, se considera muy bueno para alguien que nunca había corrido esa distancia. La carrera culminó con un brindis de festejo, en el que tuve la oportunidad de encontrarme y platicar con grandes amigos que comparten mi profesión, ponernos al corriente del mundo del abogado, y presumir quien había hecho mejor tiempo en la carrera.

El día cerró con una cena en el Sud 777, uno de mis lugares favoritos (del cual espero hablar aquí pronto), con una mujer con quien he salido durante el último mes, quien tiene todo mi cariño y atención en estos momentos, y a quien estoy conociendo para saber si tenemos una vida en común que compartir como compañeros de vida o si nuestros caminos se cruzaron tan solo de manera temporal como mediadores del universo para darnos mensajes que solo ella y yo podíamos darnos. Mientras tanto, estoy muy agradecido con ella por ser una gran persona, por darme la oportunidad de conocerla y de compartir juntos muchas cosas.

cumpleaños3Llegado el fin de semana no pude sino celebrar con mis amigos más cercanos el sábado, esas personas que han hecho de mi un mejor ser humano, y quienes han ayudado a forjar mi personalidad, sabiendo que trato de tomar lo mejor de cada uno de ellos para hacerlo mío, y por supuesto con mis papás el domingo. No encuentro mejor manera de conmemorar un ciclo más que con las personas que me dieron la vida, al menos la terrenal, platicando de todo y de nada, agradecido como siempre por todo el apoyo que me brindan a lo largo de los años, en cada una de las distintas etapas que vivo. Sin duda, es el mejor regalo que puedo recibir. Eso sí, faltó mi hermana que vive en Guadalajara, pero tuve la oportunidad de verla al día siguiente que de trabajo visité aquella ciudad y aproveché para invitarla a comer y ponernos al corriente de lo que ha pasado en nuestras vidas.

¿Qué sigue? Seguir aprendiendo. Vivir en paz, lleno de alegría y cariño esta trigésima cuarta vuelta al sol, leyendo, trabajando, conviviendo, aprendiendo, compartiendo, visitando y abriendo mi mente y corazón a lo que la vida me ponga en el camino, sabiendo que estoy en el rumbo adecuado, con las personas correctas y viviendo de tal manera que, en unos años, venga a mi la disertación de por qué me han sucedido las cosas tal cual se han presentado frente a mi.

Gracias a todos los que han tocado mi vida este año, y muchas gracias a todos los que lo hacen en este nuevo año que inicio. A todos ustedes, los abrazo.

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