Un día en. . . . . Tepoztlán

Vivir en una metrópoli como la Ciudad de México, esa vorágine de concreto y metal adornada con un manto de contaminación, cuya banda sonora se compone por las notas arrítmicas de las bocinas de los automóviles puede ser causa de esas enfermedades modernas que todos conocemos como el estrés, depresión y cotidianeidad (entendida la última como ser parte de una rutina cíclica que tiene un principio y un fin, para volver a empezar el día siguiente) suele presentar severos retos. El más simple de todos: encontrar tiempo libre para convivir con la naturaleza.