Días buenos y días de aprendizaje

Todos los días, en todos lados escuchamos o  vemos a gente manifestar si están teniendo un buen día o, por el contrario, cómo hubieran deseado no salir de su cama por ciertos hechos que suceden a su alrededor. Lo que para unos puede ser una excelente jornada, para otros sólo queda el deseo de dejarlo en el olvido. No obstante, todos en algún momento hemos hecho un juicio de valor acerca del día que estamos teniendo, no por lo que sucede en sí, sino por cómo nos hace sentir lo que pasó.

goodday3Me explico con un ejemplo: una persona cuyo “oficio” es ladrón observa a otra caminando apresuradamente sobre Avenida Chapultepec. No sabemos a donde se dirige, sólo que tiene mucha prisa. El ladrón lo ve a lo lejos, anticipa el rumbo por el que se dirige para toparlo, finalmente, de frente. En el acto, el ladrón le apunta la pistola en el abdomen, le ordena que, en silencio, le dé su cartera, reloj y celular. Ante la amenaza, la otra persona no tiene más opción sino obedecer: entrega todas sus pertenencias, y se aleja caminando lentamente, con el shock de saberse impotente ante lo sucedido, sintiéndose víctima de la inseguridad de esta gran ciudad, una vez más.

El ladrón podrá decir que tuvo un buen día por el “botín” que consiguió, mientras que la víctima (que luego entraremos en ese tema) podría considerarlo un día pésimo. El mismo acto, dos distintas perspectivas.

goodday4¿Qué nos quiere decir esto? Que en realidad no hay días buenos y malos, sino que todos son días que transcurren como los demás, y de nosotros depende darles el matiz que queramos, según lo que hemos vivido y, más importante, la actitud que tomemos frente a eso: podemos hacernos las víctimas de algo que nos acaba de suceder y que no nos hace sentir bien, o podemos tomarlo como un aprendizaje, un paso más en este proceso evolutivo personal por el que estamos atravesando, y utilizar las experiencias vividas como herramientas para afrontar lo que venga después.

Lo que tenemos que comprender para vivir una vida más tranquila, es que de ABSOLUTAMENTE TODO se aprende algo. Dicen por ahí que todo pasa por una razón, y así es. Quizás no tengamos la respuesta inmediatamente, pero debemos aprender a estar abiertos a todo lo que derive de dicha experiencia, y saber que, tarde o temprano, esa razón de ser nos será revelada, y tendremos que ser lo suficientemente sensibles a recibir ese mensaje, que nos dará respuesta a por qué sucedió tal o cual cosa. Podremos no entenderlo de manera inmediata, pero es un hecho comprobado que terminaremos por entenderlo, siempre y cuando estemos dispuestos a verlo así.

goodday2Y lo mismo sucede con los días buenos. La euforia y emoción de algún suceso positivo podrá llenarnos de alegría, pero no podemos hacer a un lado el hecho que consideramos que la única razón por la que lo califiquemos un día como bueno es porque así nos hizo sentir: bien, alegres, emocionados. No obstante, tampoco debemos olvidar que de esos días algo tendremos que aprender. Insisto, todo, absolutamente todo, trae una enseñanza para nuestras vidas, es cuestión de tener la mente bien abierta a los mensajes que cada experiencia vivida nos da.

Así que, pregúntense: ¿qué leccionies aprenderé el día de hoy?

 

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