Treinta y cuatro

Mi edad. Un año más que la famosa “edad de Cristo” cumplo hoy, 1° de julio. Hoy se cumple un año más de la experiencia llamada vida en este mundo, y viendo hacia atrás, puedo decir que no soy la misma persona que era 365 días atrás. Es más, no soy el mismo que hace tres meses. Ni siquiera el mismo que despertó esta mañana.

Y no bromeo al decir que no soy el mismo Jorge que cuando cumplí 33. He cumplido metas y sueños que había construido hace tiempo, tengo una dinámica de vida distinta a la de unos meses atrás, y mi evolución como ser humano no se ha detenido desde entonces.

Hace un mes aproximadamente mi vida laboral dio un giro radical: dejé atrás la vida de despachos de abogados que, aun cuando es una verdadera chinga es muy bien remunerada, no deja espacio para una vida plena en la que puedas hacer actividades extra laborales y mucho menos cuando mi ex-jefe era una patada en las gónadas, para inmiscuirme en el mundo de empresas, lo cual me llevó a un nivel Godínez más arriba por llamarle de algún modo. El camino me llevó a una compañía con horario fijo y muy decente, lo cual me ha permitido adentrarme en actividades que desde hacía algún tiempo tenía ganas de experimentar. Camino a la oficina y de regreso al menos tres veces por semana, y los otros dos utilizo el automóvil para ir a comer a casa, cosa que no había hecho por años.

343Cumplí un año de vivir sólo, sin un roommate con quien dividir la renta ni una novia de quien tenga que huir con quien despertar cada día a su lado. Y ha sido lo más edificante, educativo y aleccionador que podría estar experimentando. Tiene sus bemoles como cualquier situación en la vida, pero ha sido la oportunidad perfecta para crecer como persona, aprender y conocer más sobre mi, en el plano de lo íntimo. La gente podrá decirme loco, pero cuando he necesitado algún consejo, la primera persona a la que recurro es a mi mismo, pues nadie me conoce mejor que yo y nadie tiene las mejores respuestas que mi propio instinto de supervivencia, y esa “vocecita” interna que tantas veces ignoramos pero que tanta razón suele tener.

Sigo leyendo cada vez más libros de esos mal llamados de “autoayuda” que me han hecho evolucionar y entender más de qué va ésta vida. Puedo decir sin temor a equivocarme que hoy soy más paciente con las circunstancias a mi alrededor, más tolerante con la gente, entiendo que todo tiene una razón de ser y que estoy en el lugar en el que debo estar, en el momento preciso y que lo que anhelo y forma parte de mis sueños está por llegar, pronto. La literatura de siempre la he dejado para otro momento, y cada vez que voy a una librería trato de evitar comprar libros nuevos, sin éxito alguno por supuesto, y ya podrán imaginar la cantidad de obras pendientes por leer que tengo acumuladas en casa.

Tengo pendiente algunos asuntos todavía, como el tema de pareja: encontrar esa compañera de vida con quien pueda seguir aprendiendo y creciendo, y con quien construya sueños más allá de los típicos que vemos todos los días en la calle. A veces me impaciento, porque se vuelve un tanto difícil ver como la mayoría de gente a mi alrededor ya está bastante adentrado en esa vida y yo, como el chinito, aquí nomás mirando. Sin embargo, también soy testigo de muchos casos de divorcio ¡a mi edad o más jóvenes! No por herir susceptibilidades, pero prefiero ser paciente y saber qué es lo que quiero, en lugar de aventurarme en una relación que desde el inicio tiene focos rojos pero decides ignorarlos “por amor a la pareja”. El tema sigue ahí, pero estoy confiado que pronto tendrá un giro distinto.

342La relación con mis papás y mi hermana mejora día a día considerablemente; todos hacemos un esfuerzo por vernos -aun viviendo en otra ciudad, como mi hermana- y cuando lo hacemos siempre resulta en una gran convivencia. Son mi mayor apoyo y quienes hasta la fecha siguen estando ahí, lo necesite o no. Todavía falta mucho para llegar al momento en el que yo tenga que cuidar de ellos, y los cuatro hemos aprendido a disfrutar la vida a nuestra muy particular manera. Es a ellos a quienes debo lo que soy y a dónde he llegado.
Contra todo pronóstico, renuncié -al menos temporalmente, pero uno nunca sabe- al equipo de hockey sobre hielo femenil. A la gente le cuesta creerlo, porque saben que ha sido mi pasión durante más de 18 años, pero llegó el momento de decir “hasta aquí” a un ciclo de dos años en los que conocí gente increíble, visité lugares de ensueño y viví experiencias grandiosas. El simple hecho de representar a mi país y escuchar el himno nacional tanto en el extranjero como en casa ha sido de lo más gratificante en mi vida. Pero hoy reconozco que ahora toca enfocar mis esfuerzos en mi persona, en mi bienestar y, con tanto tiempo libre después de la oficina me estoy embarcando en actividades otrora desconocidas para mi, y no puedo estar más extasiado de practicarlas.

Hoy me considero una persona generosa, lo digo de manera abierta. Busco la manera de ayudar a la gente, conocida o no, para que, cuando el momento llegue, deje este mundo en mejores condiciones que cuando vine a él. No busco reconocimiento -ni siquiera voy a mencionar como ayudo-, sino solamente compartir que mi vida ha mejorado inmensamente cuando mi mentalidad ha cambiado de “qué puedo hacer por mi” a “qué puedo hacer por los demás para mejorar su día”. He experimentado la dicha de ver a personas sonriendo por un simple detalle, y eso me hace estar más en paz con el mundo y conmigo mismo.

341Soy testigo de más y más milagros en mi vida. Esos milagros que la gente conoce como coincidencias son obra de mi estado de ánimo y mental en esta etapa de vida. Sé que las cosas no pasan por simple accidente, al azar, sino que tienen una razón de ser y su resultado lo puedo ver más adelante o, incluso, en ese mismo instante. Por eso estoy tranquilo con aquellos aspectos de mi vida que están pendientes, porque sé que tarde o temprano -espero más temprano que tarde- se resolverán justo de la manera en que las he pensado.

Y como cada año, agradezco todo lo que he vivido, todo lo que tengo y todo lo que soy. No puedo abandonar mi estado de gratitud ante todo lo que hay en mi vida en este momento. ¿Mañana? No sé, pero mientras tanto disfruto lo que tengo, aprendo de lo que vivo y, lo más importante, sigo soñando y construyendo esas imágenes en mi mente que, estoy seguro, se materializarán uno de éstos días.

Gracias a todos los que han sido parte de este último año de mi aventura llamada vida; gracias por lo que me han dejado y por el esfuerzo que hacen por seguir ahí.

Abrazo.

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2 respuestas a “Treinta y cuatro

  1. Muchas felicidades tocayo, qué bueno que todo va para adelante y que encuentras espacio para seguir creciendo como persona, disfrútalo!!

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