Un Mundo Feliz – Aldous Huxley

Un clásico de la literatura contemporánea, Un Mundo Feliz no puede faltar en la lista de lectura de las personas, al menos de aquellas cuya intención es ser más conscientes de la realidad en la que vivimos y, sobre todo, a la que vamos como sociedad.

El libro narra la vida de una sociedad controlada por la tecnología, en particular la reproductiva, pues las personas (si puede llamárseles así) son “producidos” a larga escala en incubadoras y envases de laboratorio, a través de un proceso en el cuál se interfiere químicamente para predisponerlos a ciertos caracteres y dividirlos en clases cuyos nombres son las letras del alfabeto griego: alfa, beta, gama, deltas y Épsilon, para posteriormente recurrir a la hipnopedia durante sus primeros años de vida, con la finalidad de inducir en ellos los pensamientos y la ideología necesaria para mantener una sociedad que viviera en un orden total.

Huxley2A través de este mecanismo, los que se encuentran al frente del control social buscan prácticamente eliminar el pensamiento crítico que conduzca a dudar o criticar la dinámica social, además de evitar iniciativas acciones individuales, pues las actividades que todos y cada uno de los miembros de la comunidad estaban encaminadas al orden estructurado y predispuesto de la civilización. Esto lo conseguían promoviendo actividades controladas entre los individuos, incluyendo el “sexo recreativo”, ausente de toda intención de reproducción, pues ésta se atendía de manera industrial y sin la necesidad de formar familias. Además, cuando el ánimo de alguien se veía alterado por cualquier situación, podía recurrir al Soma, droga brindada por el gobierno a todos los habitantes del estado mundial con la intención de calmar sus ánimos y devolverlos a su estado “normal”.

Los personajes de la historia también tienen cierta intención de parte del autor: Bernard Marx es una combinación entre Bernard Shaw y Karl Marx, en referencia al ámbito político que se vivía en esa época y en años anteriores; Lenina Crowne, refiriéndose a Lenin y su impacto en la Revolución de 1917, mediante la cual se puso fina a la monarquía rusa. En algún momento de la historia se mencionan otros apellidos célebres, como Trotsky y Rotschild, todos en alusión al entorno tanto económico como político que predominaba el espectro social de la época.

Fuera del estándar que era el orden mundial existía una reserva, a la cual asisten dos de los personajes a manera de vacaciones. En ella conocen a John, un “salvaje” por no formar parte de la estructura social actual, resultado de su falta de acondicionamiento hipnopédico, además de -literal- haber nacido dentro de un núcleo familiar, situaciones todas desconocidas para la gente de esa época. El Salvaje es trasladado al Mundo Feliz, en donde el choque cultural crea un fuerte impacto en su persona, llevándolo a juzgar el orden actual de las cosas, la inhibición de sentimientos en las personas, además de padecer el conflicto surgido por el enamoramiento entre el Salvaje y una de las figuras principales del libro, en clara antagonía entre uno y otro estilo de vida.

Huxley
Aldous Huxley

En inglés, A Brave New World, fue publicado en 1932 por Aldous Huxley, escritor inglés cuyo principal tema de análisis e interés era las drogas (mescalina, setas y LSD) y el efecto que éstas tienen en la psique humana, además de otros como la parapsicología y el misticismo. Quizás lo que generó en Huxley la curiosidad por los asuntos de las drogas fue que estuvo a punto de perder la vista completamente por una enfermedad que sufrió cuando era adolescente.

Si bien el libro se publicó en los años 30, la visión de Huxley sirvió como presagio del devenir de la sociedad actual. Cierto, estamos todavía lejos (¿sí?) de perfeccionar la clonación humana, pero vivimos en una época en la que las personas vivimos controladas con el Soma moderno en la figura de herramientas como la televisión y la música, e incluso la educación, que atiende necesidades básicas de memorización, pero que ha hecho a un lado por completo el cuestionamiento del status quo, el análisis de la información presentada, evitando así los juicios hacia un sistema cada vez más al servicio de unos cuantos en perjuicio de la mayoría. Y atendiendo a la literalidad del libro, nuestro Soma además de lo mencionado antes, también lo encontramos en forma de sustancias consideradas ilegales: cocaína, heroína, anfetaminas y demás drogas artificiales de moda, sumadas al alcohol, cuyo consumo era ilegal apenas unos años antes de la publicación del libro pero que hoy es costumbre socialmente aprobada.

Quizás como sociedad confundimos la intención de Huxley con este libro, y en lugar de tomarlo como advertencia, lo usamos más bien como manual de instrucciones, porque es claro que la sociedad está encaminada hacia esa realidad que tanto él como George Orwell (en su libro 1984) describieron de manera premonitoria en sus respectivas obras.

 

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