Las palabras más importantes que una persona puede decir

YO SOY __________.

Las palabras que digan después de la frase “yo soy” son las más importantes que pueden decir, y las que mayor impacto tendrán en sus vidas. Me explico:

Es complicado determinar cuántos pensamientos o ideas genera una persona en su mente a lo largo de un día. El “tamaño” o duración de las ideas pueden variar, desde lo más simple que pasó en el día hasta la mayor de las preocupaciones existenciales que tiene un individuo en cierta época y lugar. No obstante, la gran mayoría de esas ideas tienen que ver con uno mismo, o con algo que nos afecta -o creemos que nos afecta- directamente. Lo único indudable es que todo el día todos los días generamos pensamientos que marcan nuestra experiencia diaria, y pueden dictar el rumbo que toma nuestra vida.

IMG_1586 (1)Dice un viejo cliché que “lo que crees, lo creas”. Yo le agregaría un par de palabras para dejarlo algo así como: “lo que piensas, sientes y crees, lo creas”, pero no suena tan elegante y no soy nadie para andar cambiando viejos adagios de sabiduría popular (o hinduísta, budista o donde sea que está su origen). Pero la premisa básica es que, lo que generamos en la mente es lo que proyectamos en nuestra realidad, motivo por el cual siempre estoy abogando por estar muy atentos a todos aquellos pensamientos que cruzan nuestra mente día a día, minuto a minuto incluso, porque el paso anterior para manifestar algo es haberlo visto en nuestra mente, haber creado la imagen mental de lo que queremos -o no- manifestar en la realidad. Es la premisa básica de la llamada “Ley de la Atracción”.

Considerando entonces que la gran mayoría de ideas que generamos en nuestra mente tienen relación con nosotros mismos, y el poder que nuestras ideas tienen en nuestra realidad, es sencillo concluir que las palabras con las que nos definimos marcarán nuestro presente y, sobre todo, nuestro futuro. Si en nuestro trabajo cometemos un error, y al percatarnos de él decimos “soy un torpe“, marcamos nuestro ser con hierro candente las palabras “yo soy torpe” y, ¿adivinen qué? Seremos torpes mientras lo sigamos creyendo. Si cada vez que olvido el paraguas en casa antes de ir a trabajar y digo “soy un distraído“, seguramente seguiré olvidando no sólo el paraguas sino muchas cosas más durante el tiempo que lo siga creyendo.

Pero lo mismo funciona con afirmaciones positivas: si todos los días al despertar dices “soy una persona feliz“, el día se presentará ante ti de tal forma que ni la peor de las tragedias para el mundo entero podrá robarte esa paz que conlleva la felicidad. Si dices “soy sano“, es seguro que no necesites aspirinas para quitarte un dolor de cabeza ¡PORQUE NO HABRÁ DOLOR DE CABEZA!

Mucha gente le llama a este tipo de actos decretar. Pero no se trata solamente de decir las palabras, sino de creer en nuestra mente que somos sanos, que somos felices, y que somos todo aquello que nos digamos día a día. No se trata solo de decirlo, sino de sentirlo: sentir que somos sanos, sentir que somos felices, sentir que somos plenos y que somos capaces de hacer cualquier cosa que se presente hoy.

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Los pensamientos crean la realidad

En tiempos antiguos la palabra tenía un gran valor. Los hombres solían honrar acuerdos verbales sin la necesidad de contratos y documentos escritos, porque sabían que la persona de enfrente “cumpliría con su palabra”. Y el valor de las palabras no radicaba únicamente en acuerdos comerciales o tratos de negocios. Las personas de antaño sabían muy bien que las palabras que salían de sus bocas tenían un poder grandioso, por eso cuidaban con mucho recelo todo lo que decían, porque eran conscientes del impacto que eso tendría en su vida y en la de sus prójimos. Sin embargo, con el paso del tiempo hemos menospreciado la palabra y su valor lo hemos sustituido con el de un pedazo de papel al cual le asignamos un valor numérico con el que accedemos a bienes o servicios para los que antes bastaba simplemente estrechar las manos.

Pero de lo que no hemos sido conscientes es del impacto que las palabras que decimos tienen en nuestras vidas. Por mucho que hayamos reducido su “valor monetario” por llamarle de algún modo, el valor creativo sigue siendo infinitamente superior al de un billete o un contrato. Sí, se necesita dinero para erigir un edificio, pero ese diseño se volvió realidad porque antes fue concebido en la idea de una o varias personas que supieron darle el valor justo a lo que su mente generó en determinado momento.

Todo lo que vemos de forma material fue creado antes en la mente de una persona que posteriormente le dio forma. No podemos crear algo si previamente no lo habíamos visto en nuestra mente. Los más grandes visionarios en la historia de la humanidad son alabados por sus creaciones, pero no se les reconoce el valor que tuvieron para crear esa idea en su mente con tanta devoción que no solo la veían, sino lograban sentirla, oírla o probarla como si la tuvieran justo enfrente. Y al hablar de esas ideas sabían perfectamente que estaban construyendo la realidad que querían ver.

Yo soy2Los seres humanos tenemos el poder de la creación; por eso, más allá de haber sido creados “a imagen y semejanza” de Dios, ¡somos una parte de él! No estamos alejados de ese ser que creó la vida, sino que nosotros participamos en el proceso creativo universal. Si queremos vivir una vida plena, imaginémonos antes viviendo esa vida plena. O por el contrario, si estamos llenos de tribulaciones y, como decimos en México, “ya no vemos sólo lo duro sino lo tupido” con los problemas que nos aquejan todos los días, quiere decir que algo estamos haciendo mal a nivel mental, porque esos problemas están ahí como resultado de lo que decimos una vez que lo hemos generado en nuestra mente.

OJO con lo que estoy diciendo: tenemos la capacidad de ser dioses nosotros mismos, pero tenemos que ser muy cuidadosos y responsables no solo con lo que generamos, sino con lo que decimos, porque de nosotros depende que podamos vivir una vida tranquila, plena y en paz, en lugar de una vida llena de miedos que nos paralizan, o de actitudes negativas que nos alejan de nuestros seres queridos. Tenemos la capacidad de crear lo que queremos, en beneficio nuestro y de nuestros seres queridos y nuestra comunidad. ¿Qué tipo de vida queremos darnos? En la respuesta está la razón de ser de la realidad que vivimos día con día.

Pensemos lo que queremos vivir. Hablemos responsablemente.

Abrazo.

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