Cómo cambió mi vida, 4a parte

Cuando me cambié de trabajo, una de las cosas que me motivó a hacerlo era estar en un lugar que me permitiera hacer algo más allá de la vida laboral. Mi dinámica diaria entre semana consistía en levantarme a las 7 am, manejar entre 45 y 90 minutos a Bosques de las Lomas, uno de los “distritos corporativos” más concurridos de la Ciudad de México, trabajar hasta las 8-9 pm aproximadamente, manejar 30 minutos de regreso a casa, cenar, ver algo en Netflix y dormir. Lo único que me permitía darle un poco de “variedad” a mi rutina eran los entrenamientos de hockey con la selección femenil, pero la mayor parte del año era solamente dos o tres veces por semana, y una de ellas en domingo.

Cansado de esto, encontré en donde estoy actualmente la oportunidad de incorporar otras actividades a mi vida, entre ellas una que me inquietaba desde hace algún tiempo y que tenía la cosquillita de intentar: YOGA.

yogaHoy cumplo seis meses en este nuevo trabajo, y seis meses también de practicar esta increíble actividad que tan de moda se ha puesto en los últimos años, con el boom de la vida saludable, comida orgánica y demás. Sin embargo, la yoga va mucho más allá del esfuerzo físico, el ejercicio y la elasticidad. Claro, no se hace menos al beneficio que genera para nuestra salud practicar este tipo de actividades, pero el verdadero significado y origen de la yoga es otro.

Osho dice:

“Yoga es un método para lograr que la mente salga de su ensueño. Es la ciencia que nos enseña a estar aquí, en el ahora. Yoga significa que uno está preparado para no tener que escapar al futuro, preparado para no necesitar la esperanza, para no vivir un paso por delante de su ser. Yoga significa afrontar la realidad tal como es.”

En términos terrenales, Yoga es la actividad que nos permite encontrar nuestro centro, ese lugar donde se encuentra la paz. Es decir, nos ayuda a hallar la forma de silenciar nuestra mente, aquella que nos causa tristeza y enojo cada vez que dirige nuestros viajes al pasado, o ansiedad y estrés cada vez que nos preocupamos por el futuro. Cuando nos enfocamos en nuestro cuerpo y nuestra respiración, vivimos el momento presente, ayudando así a silenciar la mente y a mejorar nuestro estado de ánimo. Por eso dice Osho que nos ayuda a afrontar la realidad tal cuál es, porque no tenemos más que aprender a enfocarnos en el momento que estamos viviendo, plenamente conscientes que el futuro llegará tal cual lo hemos pensado y soñado, por lo que es necesario hacer a un lado las preocupaciones que solo alteran nuestro estado mental.

yoga3Ésta es la razón por la que elegí llevar a cabo la práctica de Yoga en un lugar cuya esencia sea esa, justamente, no solo enfocados en el aspecto físico, sino en el espiritual también, sabiendo todo lo que implica esta actividad. Cuando se practica yoga en un gimnasio, probablemente el salón de práctica se encontrará a un lado de algún otro en el que la música no permita canalizar la mente y el cuerpo hacia lo que se quiere, apartando por completo uno de los aspectos esenciales de esta actividad. De esta forma, por “azares del destino” llegué al Centro Budista de la Ciudad de México, en su sede de Coyoacán (hay otra en la Colonia Roma), un lugar que también me ha permitido mejorar en mi práctica de meditación, aunque esta sea un poco más enfocada a la ideología budista, pero con exactamente los mismos resultados.

Jamás olvidaré cómo me sentía a la mañana siguiente de las dos primeras clases de Yoga a las que acudí: agotado de pies a cabeza, con dolores en músculos que no sabía siquiera que existían, pero no podía esperar a la siguiente semana para regresar otra vez. Y ese efecto tiene la Yoga: por la exigencia de las posturas (asanas), te confronta con tu realidad, con los límites que puedes alcanzar y, sobre todo, con el control que tienes sobre tu cuerpo y tu mente. Probablemente mucha gente se desespere cuando no puede hacer alguna postura con facilidad, pero lo mejor de todo es que no es una competencia de talentos. La única persona con la que compites es contigo mismo, por lo que cada uno lleva la práctica de Yoga a su propio ritmo, y de manera muy honesta sabe los límites que puede alcanzar.

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Fachada del Centro Budista de la Ciudad de México – Coyoacán

Lo mejor de todo, cada día que pasa se vuelve una actividad más popular, y mucha gente más busca practicarla, la mayoría sin saber por completo los beneficios que obtiene de la misma, ya que su intención primordial se limita al componente físico, que sin lugar a dudas ayuda, pues todas las posturas tienen una razón de ser y beneficios cuyo origen “natural” nos demuestra que va mucho más allá de una simple búsqueda de mejorar nuestra flexibilidad y condición físico-aeróbica.

Así que, atrévanse a practicar ésta actividad; dénse la oportunidad de salir de lo cotidiano y vivir una experiencia físico-espiritual cuyos beneficios son mucho más grandes que cualquier medicina o suplemento alimenticio. No es accidente que el número de personas que la practica va en aumento cada día, sin importar la edad ni la experiencia que tengan en la práctica.

Abrazo

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