La vida de peatón en la CDMX

Vivir en la Ciudad de México no es sencillo. Es una gran metrópoli que funge como sede del gobierno federal, así como centro financiero de México, lo cual la convierte en la ciudad más poblada a nivel nacional, y una de las que tiene la mayor densidad demográfica en el mundo, si se suman los casi nueve millones de habitantes de la ciudad a los 11 millones de los municipios conurbados del Estado de México. Con alrededor de 20 millones de personas que transitan día tras días en las calles de la gran ciudad, el caos generado en las calles es cosa de todos los días y prácticamente a todas horas, considerando la cantidad de automóviles que transportan a la gente, aunado a las limitadas opciones de transporte público existente. Y por si eso fuera poco, la oferta inmobiliaria continúa en constante crecimiento, atrayendo a personas de todos los estados de la República Mexicana debido a la oferta laboral existente en la ciudad en comparación con su estado de origen.

VialPor si eso fuera poco, añadan el ingrediente del estrés y ansiedad que padecemos la gran mayoría de los habitantes de la CDMX, y podrán dimensionar el ambiente que se vive aquí, sobre todo durante las llamadas “horas pico”, haciendo del peatón un blanco fácil para las garras de toda la variedad de animales de metal que transitan las maltratadas calles que conectan los rincones de esta ciudad.

Todo esto viene a cuento porque desde hace poco más de 20 días he vivido sin uno de los bienes que, se ha probado, es de los más valiosos en la CDMX: el automóvil. Si bien 10 meses  atrás emprendí la aventura de caminar a la oficina y de regreso de dos a tres días a la semana, eso lo hacía por iniciativa propia, pero esta ocasión mi automóvil quedó atorado en el nivel inferior del edificio en el que vivo, gracias a una rampa neumática que decidió anticipar sus vacaciones de semana santa desde mediados de marzo, sin importarle que dejara abandonado el trabajo un martes en la mañana antes de que todos los vecinos que tenemos que hacer uso de él pudiéramos sacar el coche.

Desde ese entonces he tenido que caminar todos y cada uno de los días al trabajo, y recurrir a las pocas o muchas opciones existentes en este monstruo de ciudad, con tal de continuar con mi vida de manera “normal”. Tengo una estación de metro (subterráneo, subway o como quieran llamarle) a cuatro cuadras de donde vivo, y he recurrido mucho a Uber, sobre todo cuando salgo de casa de Eli en las noches para llegar a la mía. Sin embargo, el uso de estos medios de transporte implica caminar y caminar, cruzar diversas calles y avenidas, y enfrentarse al estrés que viven los automovilistas a todas horas.

Vial1Mucho he aprendido con esta “travesía” que, por cierto, continuará cuando menos todo el mes de abril: los peatones estamos expuestos a una cantidad de peligros, provocados en su mayoría por automovilistas que lo único que piensan es en llegar a su destino, sin importar qué o quién se les atraviese. Es increíble como, al cruzar la calle o a nada de llegar a la canqueta, los automovilistas sueltan el freno de su automóvil o aceleran de forma apenas perceptible, pero suficiente como para darle un pequeño “empujón” a las piernas del peatón, en un claro aviso de “apúrate que tengo prisa”, aun cuando no haya un semáforo de por medio, costándoles absolutamente nada esperar un par de segundos más a que el peatón haya subido ambas piernas en la banqueta.

Por otra parte, transportarse en metro o metrobús también tiene su chiste. Primero hay que lidiar con una gran cantidad de personas que quieren viajar, particularmente en horas pico. Como país del tercer mundo, la mayoría de la gente desconoce el término “de forma civilizada”, y lo único que les interesa es subirse al vagón sin importar si hay fila (en México solo hay fila india), si hay alguien que quiera bajar (no importa, tienen que subir antes), y no empecemos a hablar siquiera del riesgo que implica para las mujeres utilizar este medio de transporte, en un país en el que predomina la cultura machista y la objetivización de la mujer. Es tan serio el problema que todos los trenes y metrobuses tienen áreas destinadas exclusivamente para mujeres y niños, pero como en esta ciudad los hombres hacen lo que les da su regalada gana, no les importa y se suben sin importar este tipo de restricciones.

Como mexicanosVial4 hemos aprendido a sobrellevar un gran número de atropellos, tanto del gobierno como de particulares por igual, pero si algo ha sido notorio en este tiempo que he llevado vida de peatón, es que vivimos entre personas que son rampantemente egoístas, pensando única y exclusivamente en nuestro beneficio sin pensar que, si ayudamos al prójimo seguramente obtendremos algún beneficio por esa actitud. En la CDMX el individuo ha padecido una transformación, de ser un animal social bajo según Aristóteles, a ser simple y llanamente un animal. Con todo lo que eso conlleva. Y que me disculpen los animales, pero tienen un consciente colectivo mucho más desarrollado que la gran mayoría de personas que habitan esta ciudad.

Siendo objetivos, la afectación que he padecido es mucho menor a la de aquellos vecinos que tienen la obligación de llevar a sus hijos a la escuela y/o la necesidad de ir a trabajar a las zonas de oficinas más comunes de la CDMX: Santa Fe y Polanco, tomando en consideración que, a diferencia de la colonia donde trabajo, requieren forzosamente trasladarse en automóvil porque la oferta de transporte público es paupérrima (Santa Fe) o muy congestionada (Polanco), y no está lo suficientemente cerca como para andar en bicicleta.

Pero aún así, he vivido en carne propia la vida de peatón en un monstruo de ciudad como lo es la CDMX. Y aun cuando siempre he creído que hasta el monstruo más aterrador tiene su encanto, el traslado en transporte público en esta capital tiene de encantador lo mismo que un baño portátil en un festival de música a las 11 de la noche.

Todos mis respetos a las personas que se mueven en esta gran ciudad todos los días en transporte público, y que no han olvidado los valores básicos de convivencia social.

Abrazo.

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