Entrevista con…migo!

el

A mis 34 años de edad nunca me han entrevistado. No lo digo porque mi ego esté lastimado por esta situación, sino porque es algo que todavía no he podido cumplir de mi bucket list. Hace algunos años, en mi época universitaria, un estudiante de ciencias de la comunicación y miembro del equipo editorial del periódico de la universidad me hizo algunas preguntas sobre mi participación en el hockey sobre hielo, pero el resultado fue desastroso: todo lo que dije lo distorsionó y la información que publicaron era completamente distinta a la que había proporcionado. Técnicamente, no hubo entrevista.

Por lo tanto, he decidido iniciar una serie de posts en los que entrevisto a alguien, sea de manera verídica o en mi imaginación. Personajes con quienes me hubiera gustado sentarme a platicar hay muchos, como Albert Einstein, Ernesto “Che” Guevara, Carl Sagan, Wayne Dyer y otros que todavía viven pero que dudo quieran compartir siquiera unos minutos conmigo: Mario Vargas Llosa, Wayne Gretzky, Neil Degrasse Tyson y Guillermo Ferrara.

Pero sería muy egoísta pretender entrevistar a alguien más, si no experimento antes conmigo. Así que, les traigo la primera parte (de muchas, seguramente) de la entrevista que le hice a Jorge Rovelo; ésta sobre temas generales:

1. Cuéntame de ti: ¿de dónde vienes, cuantos años tienes, en donde naciste? 

RE: Soy Jorge Rovelo, tengo 34 años, todos ellos vividos en la Ciudad de México, salvo una breve pausa de seis meses al finalizar la preparatoria, durante los cuales viví en Vancouver, Canadá.

2. ¿A qué te dedicas? 

RE: Soy abogado de profesión, egresado del ITESM Campus Ciudad de México, aunque realicé estudios de posgrado en la Universidad Panamericana y una maestría en Derecho Internacional también en mi alma máter, el Tecnológico de Monterrey.

3. ¿Qué te impulsó a estudiar Derecho? 

RE: Llevo diez años de ejercer mi carrera después de cinco años de estudios y nunca he tenido una respuesta contundente a esa pregunta. Nadie en mi familia inmediata es abogado. Sin embargo, tengo un tío del lado de mi mamá que, por la relación que llevamos mi familia y yo con su familia, es como mi segundo padre, y de cierta forma esa admiración que de niño tenía por él, y por su hijo (también abogado) años más tarde inclinaron el camino hacia el Derecho. Lo curioso es que hasta hace algunos meses caí en cuenta que otro elemento que influyó para elegir esa carrera fue que, en mi mente, habían muchos actos de injusticia tanto hacia mi persona como hacia el prójimo, y mi subconsciente me llevó a buscar los medios para buscar hacer justicia por todo aquello que había sucedido.

Entrevista14. Es una respuesta de mucha introspección. ¿Qué te llevó a esa conclusión acerca de la injusticia?

RE: Fue a través de terapia que aprendí que todas las personas elegimos un camino a seguir acorde con nuestras circunstancias de vida. Por ejemplo, en mi adolescencia tuvo lugar un evento que, hoy lo digo de manera abierta, me marcó de manera contundente y cuyas consecuencias incluso hoy continúo viviendo. A mi manera pueril de verlo, fue una gran injusticia y, aunado a la influencia de gente que admiraba, me llevó a elegir la carrera de Derecho como el medio para encontrar esa “justicia simbólica” por lo que había sucedido.

5. ¿Se puede saber de qué evento se trata, quien fue el responsable y cuando sucedió? 

RE: Fue en el tercer año de secundaria, unos meses después de haber cumplido 14 años de edad. Un día llegué a la escuela y prácticamente todos los hombres de mi generación me hicieron la famosa “ley del hielo”, organizados por los que en ese entonces era mi círculo de amigos más cercanos. Con el paso de los días pasaron de ignorarme a burlarse de mi por no tener amigos, por estar aislado de todos. Lo hacían en el salón de clases, durante los descansos y en las fiestas a las que íbamos. Fue en ese entonces que viví lo que hoy conocemos como bullying.

6. ¿Supiste qué razones tuvieron para hacer eso?

RE: Nunca supe con certeza. Lo único que en algún momento escuché fue que era en respuesta a la actitud que yo había tomado frente a ellos, aparentemente porque me había vuelto muy “creído” o soberbio por jugar en el equipo de basquetbol juvenil de la UNAM, cosa que muy pocos lograban.

7. ¿Te parece correcta esa actitud por parte de tus supuestos amigos más cercanos? 

RE: No, jamás. Los niños y jóvenes actúan de manera impulsiva sin considerar las consecuencias que sus actos conllevan. Ese año fue mi último en la que había sido mi escuela desde jardín de niños, y aunque estoy seguro que todos ellos asumieron que me cambié a otra preparatoria, durante ese último año de secundaria nunca hablé de manera abierta sobre las consecuencias que tuvo en mi persona esa represalia por parte de todos ellos sino hasta que asistí a terapia hace poco menos de dos años. Pero nada justifica hacer a otra persona, sea lo que sea que pudiera haber hecho, el objeto de burlas y acoso por parte de los demás.

8. ¿Qué ha cambiado en ti a partir de ese evento? 

RE: Mi vida dio un giro total. La adolescencia es la etapa más vulnerable del ser humano, y haber sido víctima de bullying me llevó a ser un joven introvertido, tímido y lleno de inseguridades. Durante muchos años mi mente consciente negaba que todo eso me hubiera afectado, pero hasta que no fui asertivo conmigo mismo fui descubriendo que tanto eso como otras situaciones que se presentaron a lo largo de mi vida me llenaron de una ansiedad que hasta la fecha llevo conmigo. Durante la preparatoria fui un joven inseguro de sí; la escuela la pasé de noche, como un mueble más del salón. Me daba tanta pena interactuar con la gente que inventé una historia para no llegar a la foto de generación.

Entrevista29. ¿Crees haber superado el problema y sus consecuencias?

RE: Sí, sin duda. He hecho un trabajo de introspección, de dejar ir todo lo que fue y aprender a vivir en el presente. También he aprendido a perdonar, no por ellos, porque estoy seguro que la mayoría ni siquiera supo todo lo que generó aquél evento, sino por mi, por estar en paz conmigo y con el resto del mundo, ya que de nada sirve arrastrar viejas rencillas con gente con la que ya no estoy en contacto; equivaldría a cederle el poder sobre mi vida a alguien más. Hoy entiendo que lo que sucedió fue para alguna razón en particular, y todo eso me ha llevado a lo que soy hoy. Quizás todavía lleve conmigo ciertos rasgos de esa persona introvertida, pero los canalizo de la mejor forma para sacarle el mejor provecho.

10 ¿Qué has aprendido u obtenido de todo eso?

RE: Una perspectiva distinta de la vida y las cosas. Ahora sé que la gente llega cuando tiene que llegar, y se va cuando ha cumplido su objetivo en tu vida. Además, todo tiene una razón de ser, y ese evento, una vez entendido el contexto, me ha hecho consciente de las demás personas, no herirlos sino ayudarlos. Soy más observador, prefiero mantener un perfil bajo y conocer a la gente desde lejos, y así encontrar alguna manera de interactuar con ellos e, incluso, ayudarlos. Lo más importante, me dí cuenta que la persona que más me va a apoyar soy yo mismo, y hoy no tengo miedo a estar solo, al contrario. Disfruto mucho mi soledad -que es distinta de aislamiento-. Disfruto mucho ir a comer a solas con un libro. Creo que, al final, todo tiene una razón positiva de ser.

Continuará…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s