Se busca gente así

En el transcurso de la mañana tuve la fortuna de presenciar dos actos de amabilidad pura. El primero fue, camino a la oficina, cuando un hombre de mediana edad le entregó un billete de $20 Pesos a una mujer mayor, de rasgos indígenas, que se encontraba sentada en la banqueta vendiendo artículos artesanales, presumo, manufacturados a mano, al tiempo que le decía “para que desayune algo”. 

El segundo fue en la tienda donde compré una botella con agua y un chocolate. Después de pagar, el señor que me atendió -un hombre mayor- me dijo “que nos vaya bien“. Así, en plural.

Creo firmemente en que, actos como éstos, hacen de nuestro mundo uno mucho mejor, más amigable y agradable para vivir, no obstante todo lo malo que pudiera haber en él. Para los ojos de la gente común podrán parecer actos irrelevantes, que en el gran esquema social no marcan diferencia para contrarrestar la endeble situación en la que, como humanidad, nos hemos metido.

Sin embargo, para la señora que de manera humilde vende los artículos que tanto trabajo le costó confeccionar, y para mi sin duda, esos pequeños actos cambiaron nuestros mundos, aunque fuera momentáneamente. Al salir de la tienda, previo agradecimiento al señor por el buen deseo, no tuve otra opción más que sonreír y saber que, aunque fuera unos minutos, mi día había cambiado.

Desconozco qué destino dio la señora al dinero extra que recibió. Que si bien no fue mucho, es una cantidad que probablemente nadie más le habría regalado. No voy a juzgar si el dadivoso joven podía o no contribuir con una cantidad más grande debido a su capacidad económica, la cantidad no es el tema al final, pues nadie te entrega ninguna cantidad de dinero simplemente porque sí. Lo importante es rescatar que todavía hay esperanza para todos aquellos que creemos que, tarde o temprano, el estado actual de las cosas en el mundo van a cambiar.

En algún lado leí una de esas frases que todos gustamos de publicar en nuestras redes sociales, que decía más o menos así: “si no puedes encontrar una buena persona en el mundo, se bueno tú mismo“.

Gracias al que atiende el lugar donde compro comúnmente mis botellas con agua y demás golosinas y, sobre todo, enhorabuena al joven que tuvo el gesto de entregar una cantidad de dinero a la señora, porque son artífices de que dos personas tuvieran un mejor día del que pudieron haber pasado. Imaginen lo que podría pasar si cada uno de nosotros nos proponemos hacer una buena obra al día, un acto de generosidad para algún extraño.

Nunca dejemos de soñar.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Daniel Garibaldi dice:

    Totalmente de acuerdo contigo, son actos importantes que sí ocurren en el mundo pero de entrada son menos que los negativos y a éstos se les da mucho más peso. Respeto para los dos personajes de tu texto y genial que se note y lo compartas. Saludos.

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