U2 en la CDMX

El pasado martes 3 de octubre se cumplió el sueño de muchos: ver a U2 en vivo. Conmemorando el 30° aniversario de su disco Joshua Tree, la banda irlandesa se encuentra de gira, y fue el turno de la CDMX de disfrutar de su música en un concierto que se llevó a cabo en el Foro Sol, al oriente de la ciudad.

Personalmente, es la tercera vez que tengo la oportunidad de asistir a un concierto de la que es considerada una de las bandas más grandes de la humanidad. A diferencia de esta, las dos anteriores, habían visitado el Estadio Azteca, sitio más ad hoc para un grupo que suele convocar grandes multitudes en cada lugar donde se presenta. Además, en esta ocasión fui -con un grupo pequeño de mis amigos asiduos a la música- con boleto numerado, es decir, en las gradas del Foro Sol, cuando lo normal para nosotros es asistir a la sección General, donde no tienes lugar designado y te acomodas como vayas llegando.

Processed with VSCO with acg preset
Foto de: Sopitas.com

No sé si fue la zona de los boletos que compramos (el elevado precio jugó un papel fundamental) o el hecho de ser el grupo que más veces habría visto en vivo -tres, contando esta ocasión-, pero la expectativa generada por el concierto era mucho menor que los dos conciertos previos (para el primero hice fila desde las 7:00 horas con tal de estar -literal- a pocos metros del escenario, para que se den una idea de la diferencia) y, para ser sinceros, es el que menos me ha gustado de los tres. Por mucho.

Si algo se le reconoce a U2, además de la calidad de su música y su gran activismo a nivel mundial, es la gran calidad visual de sus conciertos. Teniendo que presentarse en foros de grandes dimensiones por la gran convocatoria que tienen, hacen un gran esfuerzo para que todos aquellos que no están cerca del escenario tengan una gran experiencia audiovisual, lo cual se agradece profundamente. Sabiendo esto, entenderán lo extraño que fue escuchar las primeras canciones sin acompañamiento visual, ya sea porque así lo tenían planeado para enfocarse en el escenario alterno o porque el gobierno de la CDMX se tardó en proporcionarles energía eléctrica suficiente, pero era inevitable voltear a vernos tratando de adivinar por qué la pantalla permanecía apagada una vez iniciado el concierto.

Una vez que todo volvió a la normalidad acostumbrada de U2, fue fácil darse cuenta por qué pasarán a los anales de la historia como una de las bandas de rock/pop más grandes que la humanidad haya podido conocer. A pesar del avance de los años, Bono conserva la misma voz con la que cantó por primera vez las canciones del Joshua Tree. Larry Mullen es contundente en la batería, sin perder esa concentración que le caracteriza en su rostro. Adam Clayton es uno de los bajistas más subestimados de la escena musical. Su calma en el escenario es el balance a la energía que irradian sus compañeros. Y The Edge, ¿qué se puede decir sobre él que no se haya pronunciado antes? Toca cerdísimo, siempre con su sello personal de auto aprendizaje que lo ha vuelto tan innovador. Juntos son oro puro, aunque exista detractores del trabajo que han hecho en los últimos años. La maravilla de la música es que los éxitos de antaño se  conservan toda la vida para poder disfrutarlos.

U23
Foto de: Sopitas.com

Y como siempre, no podían dejar de lado la parte sentimental de sus conciertos. Bono tomó el micrófono durante unos segundos para reconfortar a los habitantes de una CDMX que ha sido severamente golpeada con el terremoto del 19 de septiembre. Motivó a la gente para entonar todos juntos el “cielito lindo”. Además, haciendo uso del ingenio audiovisual de la banda, proyectaron la imagen de grandes mujeres de la historia, algunas de ellas mexicanas como Sor Juana Inés de la Cruz, María Félix, la Comandanta Ramona, y algunas de la actualidad como Salma Hayek y Carmen Aristegui, generando la usual controversia entre el público asistente, por incluirlas en una lista que compartían con Angela Merkel, Michelle Obama, Rigoberta Menchú, Sonia Sotomayor y otras más.

En términos generales el concierto fue bueno -no puede ser de otra manera con U2-, pero quedó a deber, quizás por un breve impasse en el tramo medio del concierto, por haber tocado canciones del disco homenajeado que no suelen incluirse en su trabajo más famoso. Sin embargo, la emoción de la gente se hizo sentir con éxitos como New Year’s Day, Elevation, Where the Streets Have no Name y, por supuesto, One para cerrar. Quien no se emocione con esta canción tiene que revisar urgentemente su alma -o carencia de-, porque es de esas que mueve hasta la última fibra del cuerpo.

Los años no pasan en balde, y no sabemos cuántas veces más vendrán a México en un futuro, así que, si todavía no han ido y les gusta la música de U2, no pierdan la oportunidad de verlos en vivo. No importa lo que yo les diga.

Abrazo

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s