Ocho señales de que estás hecho para grandes cosas en este planeta

Cuesta entender de donde venimos y hacia donde vamos. La mayoría de la gente pareciera navegar por la vida con la simple finalidad de trabajar para alguien, pagar las cuentas y morir, como si no hubiera nada más allá de valor en nuestra existencia. ¿En dónde quedaron aquellos sueños que teníamos de niños en los que nos veíamos como alguien completamente distinto a quienes llegamos a ser de adultos?

Todos tenemos un llamado, pero pocos son capaces de escuchar esa voz y atender el rol para el que venimos a esta vida. ¿Cómo podemos saber si somos de esas personas que tienen un propósito firme y contundente en la vida? Aquí les dejo ocho señales que podrían ayudarles a identificar que están hechos para mucho más que solo trabajar y pagar cuentas, y una breve reseña de cómo mi vida se identifica con cada una de ellas:

1. Trabajar para otras personas te cuesta demasiado.

 Naciste para ser líder y lo sabes. O quizás no. De cualquier manera no te gusta hacer cosas que busquen provocar un cambio. Te sientes atorado trabajando para otros, quieres libertad, flexibilidad, creatividad y expansión, y sientes que no puedes lograr eso al trabajar para alguien más.
He cambiado varias veces de trabajo a lo largo de mi vida adulta, la mayoría porque no soporto a mi jefe. Dicen por ahí que cuando alguien renuncia, no renuncia a la empresa, sino a su jefe, y es mi caso. Quizás sea un síntoma de lo que me cuesta trabajar para alguien más.
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2. Tiendes a postergar las cosas hasta que estés realmente inspirado.

Te consideras desidioso. Existe la desidia que sabotea las cosas, pero si estás hecho para algo mucho más grande, también habrá ocasiones en las que crees que debes hacer algo porque es lo que va a llevarte del punto A al punto B. Pero no confundas inspiración con obligación, date la oportunidad de evaluar cuál aplica en determinado momento. ¿Es miedo o falta de inspiración lo que te detiene? Si es la última, confía que haciendo lo que te inspira te llevará a donde necesitas estar.

Llevo no sé cuanto tiempo escribiendo un libro. Y por escribiendo me refiero a que a lo hago por rachas, y paso otro rato sin hacer nada. No por falta de interés, sino porque hay días que me siento muy inspirado, mientras que otros simplemente no fluyen las ideas. Es normal, al parecer.

3. De niño creías que los adultos que vestían de traje y corbata para trabajar estaban locos. 

Siempre has sabido muy dentro de ti que hay mucho más que vivir un estilo de vida pragmático, seguro, siempre homogéneo. Supiste que podrías tener un mayor impacto en el mundo si las cosas las hacías a tu manera, incluyendo mayor libertad y flexibilidad que el de los adultos que viven en estereotipo. Y hoy, sea que hayas logrado vivir esa vida o no (todavía), sabes que lo que sentías en tu niñez es verdad. Sabes y has sido testigo de qué se siente vivir con tanto propósito en la vida usando shorts y playera que traje y corbata.

En mi caso es del que más tarde me he dado cuenta. No fue sino hasta hace pocos años que entendí que no quería vivir una vida corporativa que me absorbiera todo el día en la oficina y me dejara tiempo únicamente para dormir. Los estereotipos de persona exitosa han cambiado a mi forma de pensar, y hoy más que nunca busco hacer algo que me exija menos usar traje y corbata todos los días.

4. Amas tanto lo que haces que lo harías gratis. 

La ironía está en que mereces saber lo que vales, y mientras más valor le des a las contribuciones que hagas en favor de la humanidad, mayor será el valor que aquellos para quienes trabajas recibirán. Sin embargo, sabes que estás llevando a cabo tu propósito de vida y que estás hecho para grandes cosas cuando amas tanto lo que haces que el dinero ni siquiera viene a tu mente.

En este coincido completamente. Me apasiona leer, escribir, el hockey sobre hielo, platicar sobre los misterios del mundo. Me gusta tanto todo esto que soy coach de hockey sin cobrar un solo centavo, y escribo estas líneas con la intención de que lleguen a ojos de alguien más sin pretender obtener ganancia alguna de ello.

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5. Eres un idealista. Ves siempre lo mejor del mundo, y nada te impedirá conseguirlo. 

Cuando eras niño te llamaban idealista todo el tiempo, y pensabas que era un cumplido, porque creías que era posible que el mundo fuera un lugar increíble siempre de color  rosa. Al llegar a la etapa adulta se convirtió en un reto, porque la gente decía que era imposible vivir en un lugar así, que el mundo no puede ser tan maravilloso como quería verlo. Vives en tu propio mundo con tu visión y tus creaciones, y tu universo personal siempre aparece como el ideal, como crees que podría llegar a ser el mundo entero. ¿Quién dice qué es verdad y qué no lo es? Diviértete y ayuda a otros mientras lo haces. Ser idealista no te hace ser loco, sino un creador.

¿A alguien más le pasaba eso, ser idealista y creer que las cosas siempre pintaban para bien? La sociedad está amaestrada para ver lo negativo, para darle la espalda a todo lo bueno que hay en el mundo. Dicen que el mundo será según como lo mires, y es verdad. En nosotros está ver lo bueno o lo malo de todo lo que hay a nuestro alrededor. Yo elijo ver lo bueno.

6. No siempre puedes explicar cómo es que sabes algo, simplemente a veces solo lo sabes.

Los visionarios no siempre obtienen sus visiones de lo que hay afuera de ellos o de lo que el mundo les dice que deberían ver. Las obtienen de su voluntad interior para crear lo que ellos creen que es lo correcto. Ese “saber” lo que necesitan va de la mano con saber todo tipo de cosas. Llámenlo intuición, sexto sentido, como quieran. Si estás hecho para cosas grandes en el mundo, ese “saber” no cesará de indicarte y preguntarte qué es lo que quieres. Crear grandes cosas no es opción cuando es tu destino. Al menos eso es lo que tu sexto sentido te estará diciendo.

Nada más cierto que saber algo pero no poder explicar cómo es que lo sé o de donde viene ese conocimiento. Me gusta mucho leer, investigar, buscar información sobre lo que me dicen y que me interesa, pero en ocasiones sé algo y no logro explicarlo, ni mucho menos decir cómo es que lo sé, pero me pasa seguido. Algunos me ven como si estuviera loco, pero yo sé que es completamente normal.

7. Sientes cosas. Y mucho. 

Vivir con los sentimientos a flor de piel podría parecer extraño, pero es justo eso lo que nos hace sentir profundamente. La sociedad podrá habernos enseñado que sentir está mal, que los sentimientos pueden entrometerse en el camino de ser exitoso. Sin embargo, muchas veces nuestros sentimientos reflejan la verdad. La habilidad de lograr grandes cosas y contribuir al mundo depende de tu verdad. Por lo tanto, permite que los sentimientos afloren y que te guíen a donde debes llegar. Lo que vas a crear depende de eso.

¿Recuerdan cuando a los hombres nos decían que no debíamos llorar? ¿Cuántas veces los han juzgado por expresar lo que sienten? Sentir no tiene nada de malo, al contrario, es la manera que tenemos para dejar que la verdad vea la luz, y así entender muchas de las cosas que pasan alrededor. Cuando alguien maneja una mala vibra lo siento, es difícil de explicar cómo o por qué, pero lo siento y procuro alejarme de ellos. No me da miedo expresar lo que siento, solo lo reservo para las personas que, sé, están abiertas a ese tipo de manifestaciones.

8. Te frustra más el tener tantas ideas que el no tener ninguna.

Te inspiras fácilmente. De hecho, mientras mejor se vuelve tu vida, más inspirado te encuentras. Pero a veces resulta un dilema, porque sabes que estás hecho para grandes cosas, pero si no tienes cuidado puedes frenarte por todas las cosas que quieres hacer, sin llevar a cabo ninguna de ellas. No dejes que te afecte, agradece todas las ideas que lleguen a ti, y si no sabes por donde empezar, pide ayuda.

Como decía en un punto anterior, muchas veces estoy inspirado por todo lo que quiero hacer -escribir un libro, un blog, dar clases de metafísica, dar clases de meditación, formarme como maestro de yoga- pero una se interpone en el camino de la otra y termino haciendo nada. Poco a poco organizo mis ideas y doy paso a lo que pretendo alcanzar. Lo importante es no quedarse quieto, sino moverse hacia donde quieres llegar.

 

No tengan miedo de la grandeza que puedan alcanzar. Es mejor intentarlo que quedarse viendo como pasa la vida sin más que lo que presencian en ese momento. Creo fervientemente que todos, absolutamente todos, estamos hechos para algo grande, y que bastaría con voltear hacia nuestro interior para descubrirlo. Si dejamos de esperar el momento adecuado se volverá más fácil conseguirlo.

 

Abrazo

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