La felicidad se obtiene dando y ayudando, no recibiendo y acumulando

La sociedad de los siglos XX y XXI están cimentadas en la cultura del consumismo: mientras más tengas, mayor éxito es el que reflejas. Hemos llegado al punto de no sólo valorar cuánto se tiene, sino las marcas que se ostentan, porque -aparentemente- no es lo mismo utilizar Dolce & Gabanna que cualquier otra marca local o medianamente conocida.

Give3Sin embargo, la gente poco a poco se ha dado cuenta que acumular bienes materiales no conlleva a sentir felicidad. La lógica es muy sencilla: hoy nos compramos el teléfono celular último modelo con tecnología de punta y creemos sentirnos satisfechos con nuestra adquisición, la presumimos con nuestros amigos o colegas del trabajo, y creemos que tenemos la vida resuelta por estar “a la moda”. Seis meses después aparece en el mercado un teléfono con tecnología más avanzada y aplicaciones mucho más novedosas, y lo que creíamos que nos hacía felices seis meses atrás hoy se ha vuelto obsoleto, provocando así una insatisfacción porque no tenemos el aparato más moderno que puede existir.

Si el materialismo no nos da la felicidad que buscamos, ¿por qué nos aferramos a ella todos los días, gastando la mayor parte de la jornada en un lugar en el que nos hacen creer que es necesario para vivir plenamente. Además, si no es en las cosas materiales, ¿entonces donde podemos encontrar la felicidad?

Parece ser que, al contrario de lo que creemos, existe una estrecha relación entre el no-materialismo y el bienestar humano. Si poseer y acumular bienes no conduce a la felicidad, el camino opuesto es dando esos bienes. La generosidad está muy asociada con el bienestar. Por ejemplo: las personas que realizan trabajos voluntarios han demostrado tener una mejor salud mental y una mayor longevidad. Los beneficios de realizar trabajo voluntario han demostrado ser mayores incluso que los derivados de hacer ejercicio o atender consistentemente a servicios religiosos. De hecho, ha demostrado ser más benéfico que dejar de fumar.

Give1En cuanto al dinero, también se ha demostrado que cuando la gente recibe cierta cantidad, el bienestar que obtienen es mucho mayor cuando lo donan o lo gastan en alguien más, en lugar de en ellos mismos. Esta percepción de bienestar es más que simplemente sentirnos bien -proviene de una poderosa sensación de conexión con otros, de trascender de manera empática la separación y la falsa idea de egocentrismo bajo la que nos enseñan a vivir en estos días.

De hecho, hay estudios que demuestran que la única manera en que el dinero trae de hecho felicidad es dándolo a otros. Si planean gastarlo en ustedes, la mejor forma en que les traerá felicidad será gastándolo en experiencias en lugar de cosas materiales. En pocas palabras, el consumismo no trae felicidad, las experiencias sí.

Así que, si quieren mejorar su bienestar -siempre y cuando sus necesidades materiales estén satisfechas- no acumulen dinero en el banco, y tampoco gasten en cosas materiales que, siendo honestos, no necesitan. Sean más generosos y altruistas, aumenten la cantidad de dinero que dan a la gente que realmente lo necesita, inviertan más de su tiempo en voluntariados o ayudando a otras personas, o lleven una conducta mucho más amable con respecto a la gente a su alrededor. Ignoren todos aquellos mensajes que reciben por parte de los medios que nos hacen creer que “felicidad significa consumismo”.

Un estilo de vida generoso y que sabe controlar el consumo podrá no ser el ideal de economistas y políticos, pero sin lugar a dudas nos hará mucho más felices.

Abrazo

 

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