Hola, soy Maple

Mi nombre es Maple. Soy una perrita de apenas un año de edad. No había escrito antes porque no sabía cómo hacerlo, pero ya aprendí. A pesar de no ser más una cachorrita, mis papis dicen que todavía soy pequeña. Cuando era una bebé no paraban de pedirme que ya no creciera más, y terminé por hacerles caso unos meses después. Supongo que me lo decían porque aprendí a subirme a las camas, los sillones y alcanzar la mesa, y todo el tiempo me estaban diciendo que me bajara de ahí. No sabía qué es lo que tenían mis papis guardado en la mesa que no querían que me subiera a ella, pero traté tanto tiempo de averiguarlo que descubrí que ahí es donde ponen su comida cuando van a comer. Me gusta mucho acercarme a la mesa mientras ellos comen porque me comparten de lo que tienen en su plato. A veces me dicen que no, pero pongo cara de consentida y terminan por ceder y me dan una probadita de lo que comen. ¡Siempre son cosas ricas!

Ah sí, se me olvidó presentarme. Soy de raza mestiza, una mezcla entre labrador y…y…no sé cuál más. Creo que la otra es pitbull, pero no tengo manera de asegurarlo. Como dije, tengo poco más de un año de edad, y llegué a casa de mis papis Jorge y Eli desde hace un año exactamente. Ellos me adoptaron. Los primeros dos meses de mi vida los pasé con mis hermanitas en un lugar de adopción. No sé lo que significa eso, excepto que todos los días llegaba gente a vernos, acariciarnos y luego se iba. Eso pasaba hasta que un día llegaron mis papis, nos vieron a mis hermanitas y a mi y parece que se emocionaron mucho. Pocos días después regresaron para visitarme de nuevo, abrazarme y decirme que estábamos listos para irnos juntos. Desde entonces mi vida ha sido toda una aventura.

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Me gusta mucho dormir

Fue todo muy raro. Cuando llegué al que decían que sería mi casa, estaba sola, sin mis hermanitas, pero desde el inicio mis papis humanos me recibieron muy bien. ¡Tenían muchas sorpresas para mi! Una cama muy grande, algunos juguetes, mis platitos para comer y tomar agua y una mantita. La primera noche tuve mucho miedo, porque estaba muy obscuro y mis papis dormían en otro cuarto. Sé que lo hicieron sin querer, porque al día siguiente me tenían mi camita lista en el cuarto donde duermen ellos. A pesar de no estar más con mis hermanitas, poco a poco me acostumbré a mi nueva manada. Mi papi se fue de viaje casi dos semanas, y mi mami se quedaba conmigo para enseñarme a hacer pipí y popó en donde debo hacerlo. Le costó mucho trabajo, la veía limpiar todo el día lo que yo hacía, por lo que decidí ayudarla haciendo solamente en el lugar donde me habían enseñado. Mi mami se puso muy contenta conmigo cuando hacía del baño donde me enseñaba, y no paraba de presumirle a mi papi lo que había logrado. Creo que hicimos un buen trabajo en equipo.

Al principio, todos los días mis papis me dejaban sola unas horas. No sé a donde van, pero siempre regresan para darme de comer y jugar un ratito. Yo los acompaño a que coman, claro, para que sientan que los cuido como ellos a mi. Después de comer se volvían a salir y regresaban un poquito más tarde, cuando empieza a obscurecer. Cuando llegaban me da mucha emoción, y procuraba recibirlos con muchos saltos y besos, porque yo sabía que regresaban muy cansados así que trataba de alegrarles el resto del día. ¡Y luego jugábamos mucho! Mi juguete favorito ha sido, desde un principi, un hueso de hilo de colores. Mis papis lo avientan y tengo que recuperarlo lo más rápido posible para regresar a donde están ellos y pretender que se los devuelvo, pero es una broma porque no lo suelto rápido y les cuesta trabajo quitármelo. Además, me gusta mucho que me persigan para tratar de quitármelo, es muy divertido verlos correr atrás de mi. Cuando lo logran, lo vuelven a aventar y lo tengo que recuperar de nuevo. Todos los días jugamos a eso y me entretengo mucho, aunque es muy agotador.

Al inicio solo conocía la casa donde vivía, y la casa donde viven mis primas Buba, Maya y Canela. Tienen un jardín enorme en el que me gusta correr mucho y explorar y jugar con mis primas. Ellas me enseñaron juegos muy divertidos como morder el cuello y “luchitas”, y todo lo que aprendo de ellas lo pongo en práctica con mis otros amiguitos. Después de unos meses de llegar a casa de mis papis me sacaron a pasear por primera vez. Yo estaba muy nerviosa porque era un lugar que no conocía, pero con el paso del tiempo me he familiarizado con la colonia donde vivimos, y ya hay gente que incluso me saluda de nombre. Me gusta mucho salir a caminar, y sobre todo ir al parque porque ahí juego con otros amigos. Los persigo o me persiguen ellos, jugamos a las luchas o simplemente platicamos cuando estamos cansados después de correr.

Maple
Cuando me llevan a la guardería, dicen que soy un gran copiloto (no sé que es eso)

Después de jugar y de pasear me canso mucho, por lo que suelo tomar una siesta mientras mis papis ven televisión, trabajan o hacen otras cosas. Para que no sientan que no les hago caso, suelo tomar mi siesta con alguno de ellos, me recargo en sus piernas o en su cuerpo, así pueden acariciarme y saber que estoy con ellos aun estando dormida. ¡Me gusta mucho dormir! Mi mami y yo dormimos los fines de semana después de levantarnos de la cama. Mi papi se va durante unas horas pero regresa para estar con nosotras. Lo que más me gusta hacer con mi papi es llenarlo de besos, sobre todo en la cara y la cabeza. Cada vez que lo hago se ríe mucho y me gusta escuchar su risa. También a mi mami le doy besos, sobre todo después hacer alguna travesura, para que termine de perdonarme. Me he dado cuenta que, si hago alguna travesura que haga enojar a mis papis, basta con que me tire panza arriba cuando me ven para pedirles que me perdonen, y después de que me llaman la atención suelen decirme que todo está bien, siempre y cuando ya no me porte mal.

Creo que mi vida ha cambiado mucho desde que conocí a mis papis humanos, y ellos no se cansan de decirme que soy lo mejor que les ha pasado en muchos años. Me consienten mucho, me acarician y me llevan a comer o cenar con ellos a lugares muy lindos. Me gusta mucho cuando salimos los tres a pasear porque puedo presumir a los otros perros la hermosa familia de la que formo parte. A veces algunos perros me hacen enojar y les ladro mucho, pero solo es para demostrar que soy muy valiente y que puedo cuidar de mi manada. ¿Les conté que me gusta mucho dormir? Creo que sí, es lo que más me gusta hacer en el día, tomar una siesta al mediodía y otra por la tarde, normalmente después de mis paseos.

En fin, solo quería contarles un poco de cómo ha sido mi vida este último año desde que mis papis humanos me adoptaron. A veces creo que yo los adopté a ellos porque siento la responsabilidad de cuidarlos. Pero el amor que recibo de ellos es inmenso y estoy muy contenta de formar parte de esa pequeña pero hermosa familia. Espero que algún día pueda tener un hermanito para que lo cuide y pueda jugar con él. Pero eso ya será más adelante, supongo.

Los dejo porque me acaban de hablar para ir a pasear. ¡Pero nos vemos pronto!

 

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