La importancia de la gratitud

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Uno de los rasgos menos comunes de los seres humanos es la gratitud, entendida no sólo como dar las gracias ante algún gesto de un tercero, sino a estar satisfechos con lo que en ese preciso instante esté sucediendo sin la expectativa de tener algo adicional o de que suceda algo distinto. Y digo que es de los menos comunes porque, en la época en la que vivimos, caracterizada por el fuerte impulso de acumular objetos materiales, rara vez el ser humano se encuentra satisfecho con lo que tiene y, en mucho menor medida, agradecido con ello. Siempre está deseando tener más aunque no lo necesite, y tan pronto obtiene ese objeto de deseo ya no lo quiere más porque ya existe la versión mejorada que convierte a la que recién adquirió en algo obsoleto. Y así hasta el final de sus días.

Lo más grave de la situación es que ese anhelo por las cosas y por estados mentales que buscamos en factores externos nos lleva a una inquietante ansiedad por un futuro desconocido, que nos impide gozar el fruto del presente sin preocupaciones por supuestas carencias o por el ideal de obtener algo que, pretendemos, cumpla su rol como satisfactor personal, aunque días después deje de serlo. Y cuando vive con ansiedad por el desconocimiento del futuro, o con preocupaciones por los acontecimientos del pasado perdemos lo único que deberíamos enfocarnos en buscar cuando decidimos venir a esta vida: paz.

Grateful1Esa paz se obtiene viviendo el momento presente, siendo agradecido con la situación actual que atravesamos. Pero vivir en gratitud no solo nos permite alcanzar un estado de paz mental, sino que también tiene efectos positivos en nuestro cerebro, ayudando a transformarlo. Literalmente. Esto, de acuerdo con un estudio realizado en el Centro de Salud Mental de la Universidad de California Los Angeles (UCLA), en el que se demostró que expresar gratitud de manera regular modifica la estructura molecular del cerebro, promueve el funcionamiento de la materia gris, y nos mantiene más sanos y más felices.

Cuando una persona experimenta la felicidad, repercute en el sistema nervioso central. El individuo se vuelve más pacífico, menos renuente y reactivo ante las situaciones que se le presenten, y la práctica más eficiente para estimular la felicidad en nuestros sentidos es la gratitud.

En uno de los estudios, realizado por Robert Emmons en la Universidad de California en Davis y uno de sus colegas en la Universidad de Miami, los participantes estaban encargados de llevar a cabo, al azar, una de tres tareas. Todos debían llevar un diario, y los participantes eran divididos en tres grupos: uno de ellos debía describir eventos por los que estaban agradecidos, otro debía describir lo que les molestara, y otro tenía que llevar un registro de eventos considerados neutrales. Después de diez semanas, los miembros del grupo de gratitud se sentían 25% más felices que el resto de los participantes, y hacían ejercicio un promedio de 1.5 horas más a la semana que los otros. En un estudio similar conducido también por Emmons, se demostró que los participantes que llevaron a cabo ejercicios de gratitud ofrecían a sus prójimos más apoyo emocional que lo que lo hacían los de los otros grupos.

Grateful3Otro estudio en gratitud fue realizado en adultos que padecen desórdenes congénitos y neuromusculares propios de personas adultas, principalmente con síndrome post-polio. En comparación con las personas que no escribían cada noche las cosas por las cuales están agradecidos, todos aquellos que expresaron gratitud se sentían más rejuvenecidos cada día al despertar, así como más conectados con otras personas, en comparación con los participantes que no llevaban a cabo ejercicios de gratitud.

Un cuarto estudio que no requirió escribir cosas en un diario, pero que ponía atención en la gratitud que la gente muestra en su vida diaria, demostró que altos niveles de gratitud se asocian con más descanso al dormir, así como con niveles más bajos de ansiedad y depresión.

Tres simples pasos para ser más agradecido

Si eres de los que reza una sola vez al día, pueden hacerlo de manera simple diciendo las palabras “gracias”. Esto se puede hacer mientras determinas qué otras prácticas y rutinas se aplican en el día a día. Existen otras opciones para incorporar rutinas de gratitud a nuestras vidas:

  1. Llevar un diario de tres cosas por las que estés agradecido cada día. Esto puede hacerse en las mañanas al despertar, o justo antes de ir a dormir.
  2. Convierte en costumbre decirle a tu cónyuge, pareja o amigo algo que aprecies acerca de ellos todos los días.
  3. Obsérvate en el espejo cuando te estés cepillando los dientes, y piensa en algo que hayas hecho correctamente en días recientes, o algo que te guste acerca de ti.

Como podrán ver, ser agradecido no requiere una mayor exigencia, y los beneficios que podemos obtener de algo tan simple son mayúsculos. Siempre hay algo por lo que estar agradecidos, todos los días suceden pequeños o grandes milagros en nuestra vida. No dejemos pasar la oportunidad de dar las gracias por ellos, y así tener una vida incluso más saludable.

Abrazo.

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